03/12/2020
Las carillas dentales son uno de los tratamientos con mayor demanda dentro de la especialidad de Odontología Estética.
Y no es de extrañar, pues permite mejorar sustancialmente el aspecto de los dientes de forma muy rápida y eficaz.
De este modo, la persona no necesita someterse a un tratamiento que requiera más tiempo y consigue la estética dental que desea tener.
¿Qué son las carillas dentales y en qué casos se usan?
Las carillas dentales son unas finas láminas de porcelana o composite que se adhieren a la cara visible del diente para mejorar su aspecto estético.
Debido a su finalidad estética, estas láminas se colocan en la cara vestibular de los dientes frontales, por ser los más visibles cuando sonreímos.
Por tanto, su objetivo no es el de mejorar la funcionalidad de las piezas dentales, solo el de darles un aspecto más armónico.
Son elementos que se crean a medida de cada paciente con el fin de que tenga la mayor naturalidad posible al ser colocados junto al resto de dientes.
Tal y como ya hemos adelantado, la función de estas finas láminas es la de embellecer la sonrisa.
Es decir, mejorar las piezas dentales con las que no estamos totalmente conformes debido a su color, forma, tamaño o posición.
Por tanto, las carillas dentales se utilizan para corregir defectos tan comunes como los dientes torcidos, rotos, separados (diastemas), con manchas, irregulares o desgastados.
Por ejemplo, las carillas estéticas pueden ser una alternativa a la ortodoncia en caso de que una persona quiera cambiar levemente la forma de sus dientes.