27/03/2026
SER UNA MAMÁ QUE SE QUEDA EN CASA ES MÁS DURO PARA LA CORDURA.
SER UNA QUE TRABAJA FUERA, ES MÁS DURO PARA EL CORAZÓN 💙
Leí esta frase en internet y es la primera vez que concuerdo al 100% en este tema. No creo haber escuchado algo tan atinado como esto.
Hay miles de publicaciones que hablan sobre el tema, y cuando leo comentarios de otras mamás me sorprende cómo en lugar de apoyarnos mutuamente estamos a la defensiva de quién la tiene más fácil o más difícil.
Pero, ¿saben qué?
Ambas tenemos cosas distintas, ambas queremos a veces lo que la otra tiene, ambas hacemos lo que podemos y ambas amamos a nuestros hijos.
Y la frase que leí me cayó perfecta.
Como una mamá que se queda en casa puedo decir que es cierta, al menos para mí, lo es.
No puedo generalizar y decir que para todas es lo mismo, pero creo que muchas se identificarán.
Ser mamá de tiempo completo en casa, hace que todo pase muy lento. El no poder hablar con más adultos por periodos larguísimos de tiempo, el que parezca que sólo te la pasas recogiendo comida del piso o calmando un berrinche cuando ya comienza otro. El no poder comer una comida caliente y tranquila. El apenas sentarte en el baño después de haber aguantado mucho y que en menos de un minuto aparezca un niño llorando y pidiendo brazos, el no tener un segundo a solas. Al final del día esto puede ser muy desgastante y te pierdes a ti misma.
Es por esto que es más duro para la cordura (te lo digo desde mi propia experiencia).
Y según mi mejor amiga, que es una mamá que trabaja fuera de casa de 8 a 5, el estar en su trabajo es el tiempo para ella, donde puede tomar un café tranquila, puede hablar con más adultos y ser ella misma. Donde no está con la constante paranoia de si escucha a un bebé llorar.
Pero esto no significa que la tengan más fácil.
Cuando mi hijo ha estado enfermo he entendido lo afortunada que soy al quedarme en casa, pues puedo cuidarlo y estar 100% al pendiente de cómo sigue. La mamá que está fuera, tiene que concentrarse en sus obligaciones laborales mientras trata de mantenerse despierta porque no durmió en toda la noche y su mente no podrá apartarse de su hijo, de si está mejor, de si necesita a su mamá cerca.
La mamá que se queda en casa mira en vivo los primeros pasos de su hijo o su primera palabra. La mamá que trabaja fuera corre el riesgo de no ver esa primera vez y sentirse culpable por ello.
Es por esto que es más duro para su corazón.
Cada una tiene sus pros y contras, pero todas somos mamás 24/7, todas tenemos momentos duros, todas limpiamos, todas hacemos lo mejor que podemos.
Así que no tratemos de ver quién la tiene más difícil, esto no es competencia.
Esto es algo que a todas nos marca de por vida, poder ser la mamá de alguien y estar para esa persona siempre que nos necesite, amar de una forma que no conocíamos, todo esto nos hace tener más cosas en común de lo que pensamos.
Todas somos mamás asombrosas 👩❤️👩
Texto: Rebecca, Mamá agridulce.
Ilustración: Ale Favoretti.