29/12/2025
🔥“Me da miedo.”
“Me incomoda.”
“No quiero ir.”
Y tú dijiste:
“¡No seas exagerado, no es para tanto!”
🎯 Él no aprendió a superar el miedo.
Aprendió que lo que siente… no importa.
⚠️ Cuando ignoras el “no” de tu hijo
y lo obligas diciendo que “está exagerando”,
📌 no lo estás enseñando a ser valiente.
Lo estás entrenando a desconectarse de sus emociones reales.
🧠 Lo que para ti “no es para tanto”,
puede ser muy grande para él.
Empujarlo sin acompañarlo no fortalece:
lo rompe por dentro.
👉 “Negar el sentir del niño no lo fortalece emocionalmente.
Lo empuja al abandono interno.”
🎯 Y cuando se repite,
ese niño aprende a no confiar en lo que siente.
Y más grave aún:
a obedecer por fuera mientras se rompe por dentro.
🎤 TESTIMONIO:
“Mi hijo no quería ir a una fiesta. Me dijo que no conocía a nadie.
Yo insistí. Lo obligué.
Volvió triste, enojado y callado.
Después me dijo:
‘Mamá, no me escuchaste. Nunca me escuchás.’
Y entendí que no era flojera:
era ansiedad, miedo, inseguridad.
Y yo lo empujé solo.”
— Andrea, madre de un adolescente de 13 años.
🛠️ HERRAMIENTA PRÁCTICA:
📌 La próxima vez que tu hijo diga “no quiero” o “me da miedo”:
✔️ No minimices.
✔️ Pregunta:
“¿Qué te hace sentir así?”
✔️ Acompaña. Nómbralo. Ayúdalo a entenderlo.
Y si puedes, da opciones que le devuelvan control sin forzarlo.
🎯 Educar no es obligar.
Es sostener mientras se animan.
🚨 Tu hijo no aprendió a ser fuerte.
Aprendió a callar.
🎯 El “no es para tanto” que dijiste…
puede ser el comienzo de una desconfianza profunda en sí mismo.