18/02/2026
No es SI QUEREMOS… ¡el cambio es INEVITABLE!… lo queramos o no, lo provoquemos o no, seamos conscientes de él o no… Lo ideal es tener la sapiencia de transformar el “AHÍ NO ES”, en un natural “AHÍ SI ES”, o, cuando menos, amigarnos tanto con nosotr@s mismos, que le restemos todo el poder de perturbarnos al “AHÍ NO ES.” El siguiente texto está transcrito de un monólogo de Facundo Cabral que circula en la red:
“CUANDO EL AGRADECIMIENTO VIVE, FLUYE Y ES EN NOSOTR@S, vemos el mundo y lo que nos sucede con otros ojos, de manera positiva, no porque todo nos salga bien, sino porque hemos aprendido a encontrar belleza incluso en lo que nos duele, porque entendemos que CADA AMANECER es un préstamo, no una deuda.
Las gentes ESPERAMOS UN MILAGRO sin darnos cuenta de que ya lo estamos viviendo. Esperamos señales del cielo, y el cielo está ahí, azul, esperando que lo miremos. Esperamos que alguien nos cambia la vida, y la vida está tratando de cambiarnos a nosotr@s, a través de cada instante, pero la costumbre nos adormece, nos vuelve cieg@s ante la abundancia que ya tenemos, y cuando nos adormecemos empezamos a pensar que LA FELICIDAD está lejos, en el futuro, en lo que falta. Pero la felicidad no está lejos, está justo aquí, respirando con nosotr@s. No nos falta nada, lo que falta es darnos cuenta de que ya somos felices, porque cuando nos damos cuenta de ello todo cambia de color, no porque el mundo sea distinto, sino porque lo empezamos a ver de verdad, y en ese momento, sin darnos cuenta EMPEZAMOS A AGRADECER, y ahí justo ahí empieza la vida.”
Suele sucedernos que tenemos todo para ser felices, y sin embargo vivimos insatisfech@s. Tenemos agua con solo abrir una llave, tenemos luz con solo apretar un botón, tenemos comida en nuestro refrigerador, y aun así nos levantamos suspirando, como si nos pesara el mundo. Vivimos rodead@s de comodidades, pero nos quejamos del wifi. Tenemos techo, cama, y tiempo libre, pero sentimos que no tenemos suerte… Lo tenemos todo, MENOS CONCIENCIA DE TENERLO.
Vivimos en una época extraña, nunca hubo tanto progreso, y nunca tanta tristeza. Nunca hubo tanto ruido, y nunca tanta soledad. Las redes nos conectaron con el planeta entero, pero nos desconectaron de la persona que tenemos al lado. Ahora todos gritamos para ser vist@s, pero pocos nos miramos de verdad. Todo el mundo habla, pero casi nadie escucha. NOS PROMETEN que CON MÁS COSAS seremos más felices, y terminamos llenos de cosas pero vací@s por dentro, nos enseñaron a desear tanto, que OLVIDAMOS DISFRUTAR LO QUE YA TENEMOS, nos entrenaron para la queja. Desde niñ@s escuchamos: “cuando tengas esto vas a ser feliz, cuando consigas aquello vas a estar complet@”, y así, crecimos mirando hacia adelante, sin mirar EL PRESENTE, y el presente cansado de esperarnos se fue quedando solo. Mirémonos a nosotr@s mism@s y al resto de la gente, tod@s corriendo detrás de algo: detrás del éxito, del cuerpo perfecto, del amor ideal, de la foto que junte más ME GUSTA. Casi nadie corremos hacia la gratitud, porque la gratitud no vende, las publicidades no nos dicen que agradezcamos lo que tenemos, nos dicen NO ES SUFICIENTE, el sistema necesita nuestra insatisfacción para seguir funcionando. Si fuéramos felices con lo simple, el mundo moderno se quedaría sin negocio, y así, sin darnos cuenta, nos convertimos en consumidor@s de todo: de cosas, de personas, de experiencias. Y CUANTO MÁS CONSUMIMOS, más HAMBRE sentimos, no hambre de comida, hambre de sentido, porque lo que falta NO ESTÁ EN LOS ESTANTES, está en el alma.
Nos volvimos especialistas en comparar, ya no disfrutamos, MEDIMOS. Si viajamos, miramos si l@s otr@s viajaron más lejos, si compramos algo, vemos si l@s otro lo tiene mejor, si tenemos éxito, queremos que alguien lo vea para que valga, y si l@s otr@s son felices, sospechamos que están fingiendo.
LA COMPARACIÓN es el veneno más sutil, nos roba la alegría sin que nos demos cuenta, y lo peor es que CONFUNDIMOS el ruido con la vida, cuanto más ocupad@s estamos, más creemos que vivimos intensamente, pero vivir apurad@s no es vivir, ES ESCAPAR. Nos llenamos de planes para no escucharnos, nos llenamos de cosas para no sentir EL VACÍO, y cuando ese vacío asoma, lo tapamos con más distracciones… NOS CUESTA AGRADECER porque la gratitud nos deja quiet@s, y el mundo moderno teme el silencio.”
Saludos y bendiciones… Juan E.