30/07/2025
¿La Psicología del Huerto? 🌱
La imagen de un huerto nos ofrece una poderosa metáfora sobre el bienestar emocional: la vida, con todo su potencial para darnos satisfacción, alegría y equilibrio, es como un terreno fértil. Las semillas están ahí, el suelo tiene nutrientes, pero las verduras no crecen solas.
En nuestra vida personal, y muchas veces en terapia, descubrimos que hemos pasado demasiado tiempo mirando la tierra, esperando que las zanahorias broten por sí mismas, o que el jitomate madure sin haberlo sembrado. Esperamos que llegue el amor, que regrese la motivación, o que la tristeza se disipe por sí sola. Esa es la psicología de la espera: una actitud pasiva que, aunque parece cómoda, termina dejándonos hambrientos de cambio, frustrados y con la sensación de que “algo” debería pasar... pero no pasa.
El cambio terapéutico ocurre cuando decidimos arremangarnos y ensuciarnos las manos.
Sembrar, regar y cuidar es la elección consciente de tomar un rol activo en nuestra propia vida. Es entender que el bienestar no se improvisa: se cultiva. Desde la psicología, esto implica pasar de un locus de control externo (pensar que todo depende de afuera) a uno interno (reconocer nuestro poder de decisión y acción).
Cada límite que pones, cada conversación honesta que te atreves a tener, cada hábito saludable que eliges, es como preparar la tierra, sembrar una semilla o darle agua. Al principio puede parecer que no pasa nada… pero con tiempo y constancia, aparece la cosecha. Y esa ensalada que antes soñabas, ahora la sirves tú mismo.
Te dejo esta pregunta para cerrar:
¿Qué área de tu vida necesita que dejes de mirar la tierra y empieces a sembrar, regar o cuidar? Tal vez hoy sea el día perfecto para empezar con una semilla pequeña… pero firme.
— Psicólogo Angel Castañeda
¿La Psicología del Huerto? 🌱
La imagen de un huerto nos ofrece una poderosa metáfora sobre el bienestar emocional: la vida, con todo su potencial para darnos satisfacción, alegría y equilibrio, es como un terreno fértil. Las semillas están ahí, el suelo tiene nutrientes, pero las verduras no crecen solas.
En nuestra vida personal, y muchas veces en terapia, descubrimos que hemos pasado demasiado tiempo mirando la tierra, esperando que las zanahorias broten por sí mismas, o que el jitomate madure sin haberlo sembrado. Esperamos que llegue el amor, que regrese la motivación, o que la tristeza se disipe por sí sola. Esa es la psicología de la espera: una actitud pasiva que, aunque parece cómoda, termina dejándonos hambrientos de cambio, frustrados y con la sensación de que “algo” debería pasar... pero no pasa.
El cambio terapéutico ocurre cuando decidimos arremangarnos y ensuciarnos las manos.
Sembrar, regar y cuidar es la elección consciente de tomar un rol activo en nuestra propia vida. Es entender que el bienestar no se improvisa: se cultiva. Desde la psicología, esto implica pasar de un locus de control externo (pensar que todo depende de afuera) a uno interno (reconocer nuestro poder de decisión y acción).
Cada límite que pones, cada conversación honesta que te atreves a tener, cada hábito saludable que eliges, es como preparar la tierra, sembrar una semilla o darle agua. Al principio puede parecer que no pasa nada… pero con tiempo y constancia, aparece la cosecha. Y esa ensalada que antes soñabas, ahora la sirves tú mismo.
Te dejo esta pregunta para cerrar:
¿Qué área de tu vida necesita que dejes de mirar la tierra y empieces a sembrar, regar o cuidar? Tal vez hoy sea el día perfecto para empezar con una semilla pequeña… pero firme.
— Psicólogo Angel Castañeda