04/02/2026
En una de sus muchas conferencias, titulada EL CAMINO DEL MAGO, el médico, conferencista y escritor Deepak Chopra, expresó muchas interesantes y útiles ideas, de las cuales se han extraído las siguientes:
"Esta vida nuestra es muy pasajera, como las nubes del otoño. Contemplar el nacimiento y la muerte de los seres es como mirar los movimientos de una danza… La vida es como un relámpago en el cielo, que aparece y desaparece en la ladera de la montaña.
Si no podemos encontrar a Dios en una hoja de hierba, si no podemos encontrar a Dios en una flor, si no podemos hallarlo en un arco iris. Si no podemos encontrar a Dios en los ojos y en el rostro de otr@ ser, no podremos encontrarlo en un libro de religión, porque para encontrarlo se requiere acceder a un estado de conciencia, la conciencia divina.
No estaba consciente del momento en que cruce por primera vez el umbral esta vida. ¿Cuál fue el poder que me hizo abrirme a este basto misterio?, Como un capullo, como una flor en el bosque a la media noche… Cuando en la mañana miré la luz, sentí, en ese momento, que ya no era un extrañ@ en este mundo. Que el inescrutable sin nombre de forma me había tomado en sus brazos, con la forma de mi propia madre.
Y si tratas de tu etiquetarme y me encierras con tus palabras, morirás de hambre. Morirás de hambre de ti mismo… Encierren en una cerca de frías palabras y esa caja será tu féretro, porque ni yo sé quien soy. Soy una más sorprendente de confusión… Soy tu propia voz que reverbera en las paredes de Dios. Las paredes de Dios son infinitas e ilimitadas.
Sé que llegará el día, cuando ya no pueda contemplar esta tierra, y la vida se ausente en silencio, corriendo el ultimo velo sobre mis ojos. Con todo, las estrellas estarán atentas por la noche, y el día romperá como siempre. Y las horas pasarán como olas del mar, llevándose nuestros placeres y dolores…
Cuando pienso en el fin de mis días, la barrera de los días, se rompe, y veo solo la luz de la muerte, tú rostro, mi Dios, con sus descuidados tesoros. Raro es su solitario sonido, rara es la frugalidad de la vida. Cosas que desde hace tiempo he dejado y cosas que tengo. Dejémoslas pasar, admirándolas en el silencio…
En este punto de mi viaje deséenme buena suerte amig@s. En los cielos rompió el fulgor de la mañana y el camino se avizora hermoso… No me pregunten qué tengo yo para llevar a mi destino, comienzo al camino con manos vacías y un corazón expectante, con él será mi matrimonio. MI MUERTE, ES MI CASAMIENTO CON LA ETERNIDAD… El mío no es el traje rojo y marrón del viajero, y a pesar de haber ver peligros en el camino, miedo no tengo en mi mente. La estrella del amanecer brillará cuando mi viaje finalice, y las notas del canto de los pájaros se esparcirán con el viento, como siempre.
Y. PORQUE YO AMO ESTA VIDA, SÉ QUE TAMBIÉN AMARÉ LA MUERTE. Entonces cuando parta desde aquí, que estas sean mis palabras de despedida… Todo aquello que he visto y vivido es imposible de superar. He probado su oculta miel, y sus confines que se extienden como océanos de luz. Y por eso, soy bendito de que sean estas mis palabras de despedida… En esta casa de juegos de formas infinitas, he tenido mis ratos de diversión, y he visto a ÉSE que no tiene forma. Todo mi cuerpo y mis miembros se han estremecido con su toque que supera a cualquiera. Y si el final llega aquí, que llegue, que estas sean mis palabras de despedida:
¿De dónde he venido? ¿De dónde me tomaste?
Esto fue lo que pregunté al nacer a mi madre, cuando su amorosa mirada me abrazó amorosamente.
Ella respondió, un poco llorando, un poco riendo y apretándome contra su pecho: estabas escondido en mi corazón, como un deseo, mi cielo… Estabas en mis juegos infantiles de muñecas. Y luego, con mucho amor te imaginé, cada mañana… Te hice y te deshice en cada momento.
Estabas en el vientre de nuestra divinidad hogareña, y al adorarla, te adraba a ti… En mis esperanzas y amores, en mi vida y en la vida de mi madre y de tod@s mis ancestr@s has vivido tú… En el cuenco espiritual de nuestro hogar, fuiste cuidado por siglos. Y cuando en mi juventud, mi corazón abrió sus pétalos, los rondabas como una fragancia. Tu ternura floreció, en mi juvenil esencia, como un resplandor en el cielo, como un amanecer. Has flotado por la corriente de la vida del mundo, y finalmente te quedaste en mi corazón. Contemplo tu rostro, y el misterio me invade. Tú que a todo perteneces, ahora eres mío, y por miedo a perderte, te abrazo contra mi pecho… Qué magia ha atrapado al tesoro del mundo, en estas manos mías.”
Saludos y bendiciones… Juenzu.