04/04/2026
CUANDO RENEGAMOS de estados emocionales o situaciones que percibimos como desfavorables, es muy probable que tengamos mucha razón al pensar que los hechos, las circunstancias, situaciones y el entorno que han influido para que nos encontremos en el estado en el que nos encontramos (Física, anímica, mental y emocionalmente) difícilmente pueda cambiarse, PERO LO QUE DEFINITIVAMENTE SÍ PUEDE CAMBIARSE, ES NUESTRA REACCIÓN ANTE TODO ELLO... Podemos seguir sintiéndonos víctimas, desatender nuestra autoconfianza, nuestra autoestima y auto compadecernos permanentemente -ser infelices y hacer infelices a quienes nos rodean-, O PODEMOS RETOMAR EL RUMBO DE NUESTRA VIDA Y ELEGIR CONSCIENTEMENTE LA MANERA EN LA QUE DESEAMOS VIVIRLA.
Generalmente lo que nos hace más daño, no son tanto los hechos, las circunstancias, las situaciones y el entorno que NUESTRAS DECISIONES han desencadenado, aceptado, modificado o abstenido de modificar-enfrentar, SINO EL COMO DEJAMOS QUE TODO ELLO NOS AFECTE… Las más de las veces realmente evitamos entablar una verdadera comunicación –inclusive con nosotr@s mism@s- y asumimos una actitud muy escéptica y hasta un tanto irreverente respecto a la ayuda que se nos puede otorgar o que nosotr@s mism@s podemos otorgarnos... Pero ello no evita que podamos evitar exteriorizar o logremos disimular LA GRAN NECESIDAD QUE TENEMOS de expresar y dejar fluir tantas emociones dañinas que algunas cosas que nos han hecho daño –o siguen haciéndonoslo- y que no hemos logrado asimilar adecuadamente para ACEPTARLAS, DEJARLAS IR Y EVITAR QUE NOS SIGAN PERJUDICANDO.
Muy sabiamente se dice que “SI NO SANAMOS NUESTRAS HERIDAS, SANGRAREMOS SOBRE QUIENES NO NOS HAN HERIDO”. Es por ello que una de las principales barreras o justificaciones racionales que tenemos para evitar expresar, ventilar o “dejar fluir” las emociones dañinas que nos ocasionaron hechos, circunstancias, experiencias y situaciones pasadas o presentes, mediante su exteriorización verbal, se debe a que creemos que ello nos muestra débiles y vulnerables y, muy posiblemente en un pasado lejano o reciente, alguien ha sacado ventaja de nosotr@s cuando nos hemos mostrado en ese estado... O, peor aún, nos hemos identificado tanto con ese falso “disfraz” de débiles, vulnerables, enfermiz@s, sufrid@s, sacrificad@s o mártires, que SOMOS VÍCTIMAS DE NUESTRA PROPIA MENTIRA y nos la hemos creído a grado tal, que estamos totalmente identificados con ello, y por eso no renunciamos a esa apariencia, porque lo racionalizamos como un potencial peligro de perder esa identidad en la que hemos basado nuestro “Yo” y las ventajas que ella conlleva... Y preferimos continuar con la farsa y cargar con sus pesadas, dañinas y desgastantes consecuencias, en lugar de deshaceros de una vez por todas de las múltiples “capas” falsas que nos muestran –ante l@s demás y ante nosotr@s mism@s- como hemos elegido mostrarnos, PERO QUE EN REALIDAD NO NOS GUSTA Y NOS HACE DAÑO.
El Maestro Espiritual y conferencista que en vida se llamó Osho, entre otros nombres que adoptó durante su existencia, dijo en una de sus conferencias:
“Suele suceder que ES MÁS DIFÍCIL ENSEÑAR A ALGUIEN QUE PIENSA QUE TIENE RAZÓN QUE A ALGUIEN QUE PIENSA QUE ESTÁ EQUIVOCAD@. Por ello, es más fácil enseñar a quien se sabe un(a) criminal, que a quien se considera un(a) sant@... Es más fácil enseñar a una persona que en el fondo está haciendo algo malo, pero que está dispuest@ a aprender. En esos casos, la misma persona quiere salir del estado en el que está y, por lo tanto, se abre a las posibilidades y opciones que se le presentan. Pero ALGUIEN QUE PIENSA «ESTOY HACIENDO LO CORRECTO», no quiere salir del estado en el que está, porque es completamente feliz en ese estado. Por lo tanto, se vuelve imposible cambiarle.
«PODEMOS mirar en el pasado, de una persona, pero no podemos mirar en su futuro. ¡y el pasado, pasado está! TODA PERSONA PUEDE CAMBIAR EN EL MOMENTO QUE DECIDA CAMBIAR, LA PROPIA DECISIÓN ES DECISIVA. Cuando alguien ha vivido una vida miserable, lo sabe y anhela cambiar, y la intensidad de su propósito de cambiar es infinita. Por eso puede suceder que logre cambiar en poco tiempo, en un solo instante inmediatamente después de que REALMENTE LO DESEE Y DECIDA.
PODEMOS, y, de hecho, muchas veces así lo hacemos, usar argucias y tergiversar la realidad para influir en l@s otr@s, y l@s otr@s hacen algo similar con nosotr@s, con la “bien intencionada finalidad”, pero de todas maneras insana, de lograr que nos hagan caso, de que cambien ALGO que nos parece que DEBEN CAMBIAR, pero tanto nosotr@s como ell@s estamos usando la fuerza para lograr nuestros objetivos; ESTAMOS USANDO UNA FUERZA consistente en influir, controlar y manipular su voluntad, estamos creando situaciones en las que podemos obligarnos a ser algo que no queremos ser y que nunca hemos querido ser. En muchas ocasiones, TRATAMOS DE JUSTIFICAR NUESTRO ACTUAR hablando de que éste es motivado por amor, pero, en realidad, ese argumento es una burda falacia: no amamos. Y no podemos amar porque la idea en sí —el ideal de cómo debería ser el amor— nos lo impide… La forma PURA de amar a las personas es AMARLAS TAL COMO SON, sin proyectar un deseo, una intención oculta de cambiarles a como nosotr@s queremos, o necesitamos que sean. Y ahí está la belleza: CUANDO LOGRAMOS AMAR A LAS PERSONAS TAL COMO SON, accedemos a la esencia del amor. Un concepto de amor puro, no según nuestro criterio sino según su propia realidad. Cuando las amamos tal como son, pareciese que ocurre la magia de que se transforman a ser tal como realmente son. NO SE CONVIERTEN; SE TRANSFORMAN. Se vuelven algo nuevo, alcanzan nuevas alturas del Ser. Pero eso sucede en su Ser y de acuerdo con su naturaleza… HAGAMOS TODO LO POSIBLE por ser y ayudar a l@s demás a ser naturales, seamos y ayudemos a los demás a ser libres, seamos y ayudemos a los demás a ser ell@s mism@s y no intentemos obligar a nadie, no intentemos tirar, empujar y manipular. Ese es el camino del ego. Y eso HIPOCRESÍA.”
Juan E… Saludos y bendiciones.