01/02/2023
Nos encontramos iniciando el segundo mes de este año que nos ha llegado después de temporadas difíciles, complejas y de despedidas para algunas personas debido a la pandemia que nos recordó como humanidad la fragilidad y vulnerabilidad, así como la fuerza y creatividad que podemos gestar en comunidad.
Han sido tiempos de profundos cambios y despedidas, como lo es la vida misma. Un constante ciclo entre lo nuevo que emerge, como una hoja naciente entre y relacionándose con aquellas que van madurando, muriendo y dejando de ser, al menos en este plano terrenal.
Así llegamos hoy en vísperas de la fiesta de la Candelaria o Imbolc para algunas culturas ancestrales, palabra que tiene “dos significados: “Imb-fholc” que quiere decir ‘lavar o purificarse’, haciendo referencia al ritual de limpieza integrado en esta transición. Y “mbolg” que significa ‘en el vientre’, vinculado a lo todo que se está gestando en lo invisible” (Sophia Style, Mujer Cíclica).
Y con esto la propuesta de detenernos a reflexionar ¿Qué quiero limpiar, lavar o purificar de mi y de mi historia? ¿Qué necesito soltar, dejar ir? ¿A qué me resisto que necesita trascender en el flujo de la vida?
Creemos que todo el tiempo estamos despidiéndonos, a cuestiones de nuestra personalidad o cuerpo que ya no serán más, de personas y seres queridos que por alguna razón han dejado o dejarán de estar presentes en nuestras vidas, de trabajos, proyectos o espacios que han terminado. Y con estas despedidas viene el duelo de dejar ir las ideas preconcebidas de cómo debía ser… y repensarlas a luz de cómo puede ser ahora que estas ausencias hacen hueco en nuestras vidas.
Para volver a gestar lo invisible que está latente en nosotras, necesitamos ocuparnos de nuestras despedidas, duelos y heridas, sin olvidar que es vital que tú también tengas ayuda y que es sano dejarnos sostener.
Desde nuestro compromiso de crear espacios de acompañamiento colectivo, seguros, en dialogo y reflexión esteremos abriendo muy pronto un grupo de «Acompañamiento en Duelo» 🫂💜 con el que esperar resignificar y recuperar el amor y aprendizaje de aquello que ha dejado de estar en nuestras vidas.