26/03/2026
Las noticias recientes me han sorprendido. Publicaciones de maestras que temen ejercer su profesión inundan las redes y con justa razón.
Venimos de padres que ejercían la crianza con violencia y ahora con el afán de no dañar a nuestros hijos pensamos que lo mejor es ser flexibles con las reglas y quitar los límites, pero que creen? La educación y la crianza sin límites también es una forma de violencia.
Además de que estamos en una era de sobre estimulación y de virtualidad, dónde los chicos juegan videojuegos violentos en los que entrenan el cerebro a tolerar la violencia y lo confunden con la realidad.
Madres y padres exhaustos por darles mas actividades y cosas materiales (que ellos no tuvieron), origina que tengan menos energía para estar presentes lidiando con el malestar de criar... Porque sí, maternar y paternar GENERA MALESTAR, es incómodo, es confrontativo, da miedo, y es más fácil que tanto los hijos como las madres/padres estén pegados en las pantallas...
Porque déjame decirte que en los talleres que doy también hay niños y adolescentes quejándose de que sus madres están todo el tiempo en el celular y no los escuchan.
Y madres quejándose de los hijos, de las maestras, de los hombres.
Maestras quejándose de los padres de familia.
Y hemos perdido de vista que el sistema que sostenemos NO ayuda a sostener la vida.
Qué significa sostener la vida? La crianza requiere paciencia, calma, seguridad, amor, ternura, alegría, salud, provisión y hoy en día cuántas familias tienen esos privilegios?
Criar sin prisa, con presencia, con calma, con contemplación, descansadas, haría que podamos sostener la vida de nuestros hijos.
Y para las madres que están en el despertar de consciencia y espiritualidad déjenme decirles que tenemos dos grandes retos para los que nadie nos preparó pero que son fundamentales para que nuestros hijos vivan plenos con todo lo que se viene en el mundo.
1- Tenemos que aprender a regular nuestros sistemas nerviosos para no pasarnos agotadas, con culpa, con miedos, para aprender a poner límites claros, para no buscar complacer y agradar a nuestros hijos, para tolerar nuestro malestar al educar... Para dejar de criar desde la sobrevivencia.
2- Tenemos que dejar de pelear por quien tiene la maternidad más perfecta, unirnos todas las distintas maternidades y organizarnos para pedir cambios sociales. No se le puede exigir a una mujer que sea buena madre, sí tiene que tener un trabajo fuera de casa para poder pagar lo básico, si no hay seguridad social, si no hay programas que ayuden a su desarrollo personal, si no hay redes de apoyo, si se sigue pensando que la mujer siempre debe de poner y anteponer a los hijos por sobre ellas, si se sigue explotando los cuerpos femeninos para poder con todo lo que demanda la sociedad. Tarde o temprano las mujeres colapsaran y las repercusiones pueden ser lamentables.
No será fácil, pero podemos comenzar a hacer cambios para que las futuras generaciones tengan una mejor vida o podemos seguir quejandonos y echando culpas, haciendo que prevalezca la violencia.
De madre grandiosa