01/03/2026
🔺MONOGRAFÍA Nº 10 COATLICUE🔺
Ometecuhtli, Omecihuatl (Señor y Señora de la dualidad). Ometecuhtli: "Ome": dos; Tecuhtli: señor. Omecihuatl: "Ome": dos; "Cihuatl": señora.
De este Divino Principio Dual, masculino y femenino, emanó todo el Universo.
Este Dios y Diosa tuvo cuatro hijos, los cuatro Texcatlipocas: Xipetotec, el colorado; Tezcatlipoca, el negro; Quetzalcóatl, el blanco; Hizilopochtli, el azul.
De este binario divino e invisible nacieron los cuatro colores de las cuatro razas que actualmente pueblan el mundo. Ometecuhtli tiene la presencia del Cristo Cósmico. Los Náhuas lo representaban con túnica bellamente adornada y falo de pedernal, símbolo de luz. Omecihuatl tiene toda la presencia de la Virgen Cósmica.
Los Náhuas la representaban con manto azul de extraordinaria belleza y falta de ocultación. Él es Huehueteotl, “el Dios Viejo padre de los dioses y de los hombres, Ella es Tonantzín, nuestra querida madrecita”. En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México, D. F., existe un monolito de impresionante tetrasignificado: en lo alto de éste, por entre el anillo de su cuerpo enroscado, asoma una preciosa y grande serpiente de doble cara, la cual ve hacia adelante y hacia atrás, como el Jano de la religión grecorromana.
Redondos y penetrantes ojos, fauces entreabiertas de las cuales -debajo de los cuatro incisivos superiores, curvos y afilados con las puntas hacia afuera- cuelgan grandes y bífidas lenguas.
En su pecho, cuelgan los flácidos senos; Un collar de cuero, adornado con los corazones en mediode cuatro manos que se abren hacia afuera, remata en un cráneo a la altura del ombligo de la deidad y sube hacia sus hombros.
Sus brazos pegados contra el cuerpo con los antebrazos flexionados, cuyas manos terminan en cabezas de preciosas serpientes de fauces entreabiertas e incisivos superiores como garras, debajo de los cuales cuelgan rectángulos lisos y geométricamente cúbicos, en una línea vertical en el centro de cada una de sus caras, símbolo de la perfección de las obras en sus manos.
En sus hombros y codos, garras de tigres y ojos de águilas. Su corta falda de serpientes entrelazadas con las cabezas hacia abajo y que se ajusta en su talle por medio de ancho cinturón de preciosas serpientes que, al anudarse debajo del cráneo de órbitas llenas y mirada desafiante, cuelgan sus cabezas hacia el frente como los extremos de corbata sin anudarse, y simbolizan que todo lo que existe en el universo es producto del fuego sexual.
El cráneo en el ombligo de la deidad no es el remate de su collar ni el broche del cinturón de su falda sino Coatlicue, la devoradora de hombres y diosa de la tierra y de la muerte, cuyo cuerpo se proyecta al frente, entre los muslos, desde el bajo vientre a los pies de la deidad.
Muchos corazones y dos colgajos de plumas de quetzal adornan los lados de la enagua que baja hasta sus tobillos y remata en ancho fleco de plumas entrelazadas, adornado con chapetones, del cual cuelgan dieciséis largos cascabeles. Sinuosa y gruesa serpiente asoma las fauces de incisivos superiores como garras, entre las cuatro garras de cada uno de los pies de la deidad, y sobre cada uno de sus pies, en bajorrelieves, dos ojos de águila que tratan de ver hacia el infinito. Y en la parte baja, en el plano de apoyo de la escultura, en bajorelieves, Mictlantecuhtli, con brazos y piernas abiertos en Cruz de San Andrés.
Del traero, entre los muslos, del bajo vientre sale hacia abajo el Fuego Creador Universal y en su ombligo se abre la boca del abismo. En sus hombros, el collar tiene dos corazones en medio de cuatro manos que se abren suplicantes hacia lo alto, y en medio de las manos, sobre la columna vertebral, sus puntas rematan en n**o marinero adornadas con cuatro chapetones.
El cráneo que por la espalda pero a la altura del omóplato parece abrochar el cinturón de su falda de serpientes, simboliza a Tonantzín, madre de los dioses, oculta en la parte posterior de la falda de Coatlicue, olvidada por los hombres de esta generación.
Su figura sobresale en la parte posterior de la falda de la deidad:
viste túnica acordonada que baja hasta sus pies, que remata en una sola y enorme garra, y termina en siete bolas alargadas, emblema de perfección, de sacrificio; y de su collar, donde la tiroides, cuelgan dos grandes lenguas de pedernal; sobre la túnica, pectoral acordonado que remata en seis borlas, emblema de creación; y al frente, debajo del pectoral, a la altura del bajo vientre, un colgajo de finísimas saetas, del cual cuelgan dos grandes lenguas de pedernal que, en conjunto, simbolizan el Fuego Universal de la Creación.
De la preciosa serpiente que remata el conjunto del monolito "emana un sentimiento de Maternidad" y su cabeza de doble cara es el emblema de la Pareja Divina. La parte posterior, de los hombros a los pies, simboliza a Tonantzín, la madre de los dioses; y su pecho de flácidos senos, adornado con collar de manos y corazones, simboliza a Coatlicue, la sombra de Tonantzín. Tonantzín es vida, Coatlicue, es muerte. Los hijos de Tonantzín son hijos del Espíritu Santo y de la castidad; los hijos de Coatlicue son hijos de la fornicación y del adulterio. Durante el connubio sexual se expresan las fuerzas creadoras de Ometecuhtli, Omecihuatl, las cuales descienden hasta los órganos de la procreación humanos, con el único fin de que en el plano físico se exprese un nuevo ser.
Si el hombre y la mujer se unen sólo por deseo, por la animalidad de derramar el licor seminal, las fuerzas solares de él y las lunares de ella se hunden en los abismos atómicos de la Tierra y ambos se convierten en esclavos del abismo, Pero si el amor impulsa su unión y no fornican en su caricia sexual, la Serpiente Preciosa de Plumas de Quetzal despierta en ellos, se agita y asciende a su lugar de origen convertida en Quetzalcóatl, y esa pareja se diviniza.
🔺En el umbral del santuario del Templo los Maestros presentan al Iniciado un libro en el cual están escritas todas las leyes de la Madre Divina; ante este libro muchos retroceden de terror al saber que tienen que aniquilar su personalidad.
Muy pocos son los que pasan la prueba del umbral del santuario, los que la pasan reciben un pesado anillo de oro fino, símbolo de poder. El iniciado debe morir, dejar de ser para llegar a Ser.
Pero antes tiene que regresar al seno de la Madre Divina y practicar magia sexual con su casta mujer para que pueda nacer espiritualmente. El que no conoce las leyes de la Madre no llegará jamás al Padre.
🔴Limpie la mente de usted y la de su amada de todo pensamiento lujurioso, y en un transporte de amor, introduzca suavemente el falo.
🔴Acaríciela con dulzura y retírense ambos a tiempo para no derramar el licor seminal.
🔴La mujer, como el hombre, también se realiza por medio de la magia amorosa.
Esta fórmula educa la voluntad a su más alto grado de expresión.
🔺PRÁCTICA Pida con todo su corazón que el fuego sagrado del Espíritu Santo descienda sobre usted. (Leer Lucas 11, 13). Los canales por los cuales ascienden al cerebro las siete serpientes ígneas se llaman en sánscrito: Sushumná.
Canal Séptuple que sube por en medio de la médula espinal hasta la glándula Pituitaria; A ambos lados de la médula espinal existe un finísimo canal del lado izquierdo, Idá; y del lado derecho, Pingalá.
Por ellos sube primero, hasta la Pituitaria, el Fuego Sagrado del Espíritu Santo. En la postura cómoda que se le recomendó eligiera para sus meditaciones, después de poner su mente en blanco, concéntrese en el Fuego Sagrado del Espíritu Santo, y vea con los ojos del alma, que éste sube de su chakra prostático hacia su plexo solar, a la vez que por Idá y Pingalá, a los lados de su médula espinal. Este ejercicio debe durar por lo menos treinta minutos diariamente y debe hacerse a una misma hora.
Para que tenga éxito en sus estudios, no debe tomar alcohol, ni fumar, ni comer carne roja. Despreocúpese. Cultive el hábito de ser feliz.
El Maestro.