23/12/2025
NAVIDADES DISTINTAS
(Por Fernando D'Sandi)
Hay Navidades que no huelen a pino
ni suenan a villancicos.
Huelen a hospital, a cuarto cerrado,
a espera larga.
Navidades donde el reloj
pesa más que los regalos
y el corazón aprende a latir bajito.
Esta es para los enfermos
que miran el techo
y hacen del dolor su calendario.
Y para quienes los cuidan,
los que se cansan en silencio,
los que aman sin aplausos
y llegan a la noche
con el alma doblada pero firme.
Esta es para los que no regresaron a casa
y para los que siguen poniendo un plato más
por costumbre, por fe,
por amor que no sabe rendirse.
Para los que miran la puerta
aunque saben que no se va a abrir.
Navidades distintas
para quienes no tienen empleo,
para los que cuentan monedas
y esconden la angustia
debajo de una sonrisa prestada.
Para los que cargan deudas
como si fueran culpas
y aun así se levantan cada mañana.
Esta es para los que están lejos,
en otra ciudad, en otro país, en otra vida.
Para los que abrazan pantallas
y brindan con la voz
porque el cuerpo no alcanza.
Para los que pasan la Navidad
tras un vidrio, tras una reja, tras un error.
Para los que pagan caro y sueñan barato.
Para los que esperan redención
aunque nadie los nombre.
Y esta es, sobre todo,
para los que han dicho adiós.
Para los que aprendieron
que la Navidad también duele.
Que hay ausencias
que no se tapan con luces ni con música.
Que hay sillas vacías que enseñan más
que cualquier discurso.
Si esta Navidad no se parece
a la que soñabas, no te castigues.
No todas las Navidades
se vienen a celebrar.
Algunas vienen a acompañar.
A decirte que no estás solo
en esta versión rota de la fiesta.
Que hay muchos
sosteniendo lo poco que queda,
haciendo de la resistencia
un acto de amor.
Que si hoy solo puedes respirar,
eso basta.
Que si hoy solo puedes resistir,
eso también cuenta.
Navidades distintas, sí.
Pero no inútiles.
No vacías.
No perdidas.
Porque incluso en medio del cansancio,
del duelo, de la espera,
hay algo que no se ha ido:
la capacidad de seguir siendo humanos
unos con otros.
Y eso,
aunque no tenga moño ni etiqueta,
sigue siendo un milagro.
Y en esa noche de paz que para ti
es de batalla y guerra interna,
mi copa se alzará y mi corazón
dará una plegaria por ti,
por todos los que viven
navidades distintas...
Créditos: Fernando D'Sandi Fernando D'Sandi