29/01/2026
Hacer mucho no siempre significa avanzar.
A veces 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗵𝘂𝗶𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼.
La prisa constante desconecta del cuerpo,
de las personas
y de lo que realmente importa.
𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲,
𝗻𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝘀𝗳𝗿𝘂𝘁𝗮.
Y lo que se hace desde la tensión
termina costando más.
Bajar el ritmo no es rendirse,
es 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗲
𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮.