03/01/2026
A veces reaccionamos de forma explosiva o desproporcionada ante una situación que, objetivamente, parece pequeña. Lo que sucede es que tu sistema nervioso no está respondiendo al presente, sino a una herida del pasado que se sintió exactamente igual.
El trauma mantiene a tu cuerpo en un estado de hipervigilancia. Cuando algo "dispara" ese recuerdo, tu cerebro apaga la parte lógica y activa el modo de supervivencia. No estás siendo "exagerada", estás teniendo una respuesta biológica a un dolor que no ha terminado de sanar.
Entender esto es el primer paso para dejar de juzgarte y empezar a regularte. La sanación comienza cuando cambias el "¿por qué soy así?" por un "¿qué me pasó que mi cuerpo siente que debe defendirse así?".
La próxima vez que sientas que "explotas", recuerda: tu cuerpo solo está intentando protegerte de algo que ya dolió antes.