18/04/2026
Cuando hablamos de lo que nos causa malestar, de nuestros síntomas, de nuestro sufrimiento, de lo que nos pasa, suele aparecer rápidamente la etiqueta: se diagnostica, se nombra, se nos ubica como “enfermos mentales”, como “locos”; se patologiza lo que vivimos. Si algo nos pone ansiosos, nos dicen que tenemos un trastorno, una enfermedad. Pero esto es una forma de leer el malestar que hemos aprendido.
Claro que hay malestar, claro que hay sufrimiento, claro que hay cosas que nos enferman. Pero la apuesta sería otra: escuchar qué está insistiendo ahí, qué se juega en nuestra subjetividad, en nuestra realidad.
El psicoanálisis apunta a dignificar al sujeto: escuchar de manera atenta y activa eso que está ahí, sin apresurarse a etiquetar el padecimiento. Dándole lugar.