26/04/2026
Entre los mexicas, 𝑿𝒐𝒄𝒉𝒊𝒑𝒊𝒍𝒍𝒊 era el dios de las flores, la fertilidad, la nobleza, la poesía, la música, el canto, la danza, el juego y el placer sexual. Fue engendrado por la pareja divina formada por Piltzintecuhtli, el joven dios del Sol, y Xochiquétzal, la joven diosa de la tierra.
Su talla es fascinante, pues se trata de uno de los grandes ejemplos de la escultórica prehispánica; procedente de la región de Chalco, es notable por su calidad técnica y su simbolismo.
A esta entidad también se le asociaba con la fertilidad y la renovación de la vida y es en este aspecto que se le representa en esta estatua. Los motivos que adornan el asiento sobre el que descansa el dios –como las grandes flores que surgen de la tierra, las mariposas y los símbolos solares– indican que éste transita del inframundo al ámbito terrestre.
Encontrada a mediados del siglo pasado cerca de Tlalmanalco, estado de México, la escultura de Xochipilli constituyó durante algún tiempo un enigma para los estudiosos de la cultura nahua. Fue en las décadas de 1960 y 1970, durante el auge del estudio de las plantas con las que se obtenían experiencias místicas (a las que se designó como enteógenos), cuando se dio una explicación razonable para la expresión corporal de la escultura de Xochipilli y los vegetales que la adornan.
Llama la atención el tamaño de su cuerpo que es, sin tomar en cuenta el pedestal, similar al de un niño. Ese pedestal representa un templo adornado con el hongo enteógeno identificado como𝑷𝒔𝒊𝒍𝒐𝒄𝒚𝒃𝒆 𝒂𝒛𝒕𝒆𝒄𝒐𝒓𝒖𝒎 𝑯𝒆𝒊𝒎.
¿La conocías?
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Fuente: 𝐴𝑟𝑞𝑢𝑒𝑜𝑙𝑜𝑔𝑖́𝑎 𝑀𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎
núm. 39, pp. 52-53. & Edición especial núm. 96, pp. 46-47.
https://inah.gob.mx/foto-del-dia/xochipilli-senor-de-las-flores