06/01/2026
Las enfermeras son un pilar insustituible en la atención del paciente postoperado. Su labor va mucho más allá de la vigilancia clínica: representan la continuidad del cuidado, la detección temprana de complicaciones y el acompañamiento humano en una etapa crítica de la recuperación.
En el periodo posterior a una cirugía, la intervención oportuna de enfermería permite identificar cambios sutiles en el estado del paciente —dolor no controlado, signos iniciales de infección, alteraciones hemodinámicas o dificultades en la movilidad— que, atendidos a tiempo, pueden prevenir complicaciones mayores. Su criterio clínico, basado en la observación constante y la experiencia, es determinante para una evolución favorable.
Asimismo, las enfermeras cumplen un rol esencial en la educación del paciente y su familia. La correcta administración de medicamentos, el cuidado de heridas, el manejo de drenajes y las indicaciones para el hogar dependen en gran medida de una comunicación clara, empática y precisa, en la que enfermería es el principal referente.
Desde el punto de vista humano, su presencia brinda seguridad, confianza y contención emocional. En un momento de vulnerabilidad física y emocional, el trato cercano y profesional de las enfermeras impacta directamente en la percepción de calidad de la atención y en la adherencia a las indicaciones médicas.
Reconocer el valor de las enfermeras en el cuidado postoperatorio es reconocer que la cirugía no termina en el quirófano. La recuperación exitosa del paciente es el resultado de un trabajo en equipo, donde la enfermería ocupa un lugar central, decisivo y digno del mayor respeto profesional.
Mil gracias.