22/03/2026
A veces, por amor, por empatía o por esa necesidad de sentirnos necesarias, terminamos convirtiéndonos en la curita de alguien más.
Estamos ahí para sostener, para escuchar, para sanar lo que ni siquiera nos corresponde.
Pero las curitas no se quedan para siempre.
Cumplen su función… y luego se desechan.
Y ahí es donde duele.
Porque mientras tú entregabas tiempo, energía y corazón, la otra persona solo estaba en proceso de sanar… no de construir contigo.
No se trata de dejar de amar, ni de cerrar el corazón.
Se trata de entender que no viniste a ser un remedio temporal en la vida de nadie❤️🩹