01/02/2026
Tanto la práctica clínica como diversas investigaciones señalan que, los niños que sufren o sufrieron maltrato presentan una amplia gama de dificultades emocionales, tanto a lo que se refiere a su comportamiento como a rasgos de personalidad.
Los signos más sobresalientes, al margen del tipo de maltrato sufrido, son:
-Agresividad: estos niños suelen ser más agresivos que sus compañeros de clase. Su agresividad es más fácil de provocar, más intensa y más difícil de controlar.
Si bien, la mayoría de estos niños no delinquen en su vida futura, una proporción muy alta de los sujetos que cometen delito han sido severamente maltratados en su infancia.
-Autoagresividad: en muchos casos las víctimas de maltrato infantil incorporan una modalidad autoagresiva para resolver los conflictos, representada mediante intentos de suicidio o suicidios concretados al llegar a la adolescencia (Bringiotti, 2006, citado por Cohen, 2010).
Diversas investigaciones muestran que los niños maltratados con depresión infantil tienden a atribuir los sucesos positivos a elementos externos, mientras que se adjudican los negativos a sí mismos.
-Baja autoestima: una de las principales características de estos niños, que aparecen en la mayoría de las investigaciones y se confirma en el trabajo clínico con ellos, es su baja autoestima, que casi siempre va unida a sentimientos de desesperanza, de tristeza y de depresión, dado que han sido objeto (principalmente en el abuso sexual) de un abuso de confianza, de inseguridad y falta de confianza tanto en sí mismos como en los otros.
-Estigmatización: los niños agredidos sexualmente presentan, además, lo que se denomina “estigmatización” es decir, que sienten en forma constante vergüenza y culpa.
En casos extremos, estos sentimientos los llevan a tener conductas autodestructivas, como el abuso del alcohol o dr**as e incluso el suicidio.
-Cohen, S. Infancia maltratada en la posmodernidad, Paidós, Buenos Aires, 2010.