08/06/2022
LA SOLEDAD DE LOS NIÑOS Y NIÑAS por Violet Oaklander
Mientras menor es el niño, más capacidad tiene para vivir en el
aquí y ahora. De modo que cuando trabajo con niños que expresan
sentimientos de soledad, necesito ayudarlos a recuperar esa destreza
de vivenciarse plenamente, en lugar de aferrarse a sus sentimientos de
desamparo. Pienso que mediante la autoaceptación y el autofortalecimiento, los niños pueden aprender a movilizar sus energías, sus fuerzas vitales, para satisfacer algunas de sus propias necesidades.
Reprimir sentimientos deriva en soledad. Mientras menos capaz es
uno de expresar lo que lleva adentro, más aislado y aparte se siente.
Cada vez que los sentimientos quedan sin expresión, más se engruesa
la muralla protectora o caparazón y el sentimiento de soledad se infla
tras la barrera.
Los niños cuyos sentimientos no son escuchados y reconocidos, se
sienten solos. Sus sentimientos son su esencia misma, su ser mismo, y
si sus sentimientos son rechazados, también el niño se siente rechazado.
Por eso, cuando un niño dice: "Me siento solo cuando me enojo
—estar enojado me hace sentir muy solo", es porque enfrenta un
mundo de personas que no permanecerán en contacto con él mientras
exprese sus sentimientos de ira. Es amonestado, repudiado, castigado,
evitado, y todo esto lo sume en el aislamiento.
Pienso que una de las razones por la cual los niños se buscan entre
sí y se necesitan tanto, es porque sienten que tal vez otros niños
tendrán alguna comprensión de lo que les está ocurriendo y de lo que
sienten. En los grupos de niños con que trabajo, tengo el privilegio de
escuchar algunas de las cosas que hablan entre sí. Generalmente no
nos damos cuenta de la extensión y profundidad de lo que los niños
piensan y sienten, porque ellos tienen mucho cuidado de censurar lo
que dicen frente a los adultos de su mundo.
Ilustración de Quentin Blake