09/03/2026
Muchas experiencias que se viven de forma íntima están atravesadas por historias colectivas, por expectativas culturales, por desigualdades económicas, por estructuras de género y por distintas formas de violencia que, durante mucho tiempo, fueron normalizadas o invisibilizadas.
Reconocer estas dimensiones no significa negar lo individual, sino entender que la experiencia humana también se construye dentro de contextos sociales, culturales y políticos concretos.
El feminismo ha sido clave para poner palabras a muchas de estas realidades y para abrir conversaciones que antes permanecían en silencio.
El Día Internacional de la Mujer puede ser un momento para recordar que transformar aquello que duele no solo implica mirar hacia adentro, sino también cuestionar las estructuras que lo producen y lo sostienen.