13/01/2026
Las guías de alimentación, como la conocida pirámide alimenticia o el plato del buen comer, se diseñan para orientar de manera sencilla a la población sobre cómo estructurar una dieta equilibrada. Organizan los alimentos en grupos y proponen proporciones aproximadas para favorecer una mejor salud. Sin embargo, es fundamental entender que estas herramientas SON GUIAS GENERALES, NO REGLAS RÍGIDAS NI PLANES UNIVERSALES que funcionen igual para todas las personas.
Cada individuo tiene necesidades nutricionales propias, que dependen de factores como edad, s**o, estado de salud, nivel de actividad física y objetivos personales (por ejemplo, controlar peso, mejorar rendimiento o manejar alguna condición médica). Además, la alimentación también está profundamente influida por aspectos sociales, económicos y culturales: disponibilidad de alimentos, presupuesto, tradiciones familiares, creencias, horarios de trabajo y estilos de vida. Todo esto hace que lo “ideal” en teoría no siempre sea lo “posible” o lo “adecuado” en la práctica.
Por eso, más que seguir una figura o un esquema al pie de la letra, lo más importante es ADAPTAR LAS RECOMENDACIONES A TU REALIDAD. Las guías sirven como punto de partida para aprender y tomar mejores decisiones, pero la verdadera alimentación saludable se construye cuando se ajusta a tus gustos, tus costumbres, tus posibilidades y tu contexto. Cuando sea posible, el acompañamiento de un profesional de la nutrición puede ayudarte a convertir esas guías generales en un plan personalizado, realista y sostenible para ti.