Endocrinólogo Pediatra Guadalajara Dra. Silvia Cappelletti

Endocrinólogo Pediatra Guadalajara Dra. Silvia Cappelletti -Pediatra especialista en valoración del niño-adolescente con problemas hormonales: talla baja, di Endocrinólogo Pediatra
COFEPRIS
213301202A1204
(1)

01/05/2026

Ojalá pudiera cargar la diabetes por él…
aunque fuera solo por un día.

Quitarle los piquetes.
Las alarmas.
Las decisiones que no debería tener que pensar tan pequeño.

Quitarle esos momentos en los que solo quiere ser niño…
y tiene que detenerse a medirse, a esperar, a cuidarse.

Porque hay días en los que no duele solo verlo pincharse…
duele verlo cansarse.

Cansarse de pensar en su glucosa.
De no poder simplemente comer sin preocuparse.
De tener que ser valiente todo el tiempo.

Y como mamá…
lo único que quisieras es decirle:

“Hoy descansa… yo me encargo de todo.”

Pero no se puede.

No puedes vivir la diabetes por él.
No puedes quitarle completamente ese camino.

Pero sí puedes hacer algo enorme:

acompañarlo.

Hacerle ese camino más amable.
Más seguro.
Más contenido.

Estar ahí cuando se cansa.
Cuando se frustra.
Cuando siente que ya no quiere más.

Recordarle, incluso en los días difíciles,
que no está solo.

Y que lo está haciendo increíble.

💛 Porque al final, no se trata de cargar la diabetes…
se trata de cargar el amor suficiente para atravesarla juntos.

💬 Si pudieras quitarle una sola cosa a tu hijo, aunque fuera por un día… ¿qué le quitarías?

30/04/2026

El mismo desayuno.
La misma insulina.
Pero hoy todo salió diferente.

Y eso… confunde.

Porque hay días en los que sientes que ya lo estás entendiendo todo.
Que ya encontraste la fórmula.
Que ya sabes cómo va a responder su cuerpo.

Y de pronto… cambia.

Sin aviso.
Sin lógica clara.
Sin que hayas hecho algo distinto.

Y ahí es donde una mamá empieza a dudar.

“¿Qué hice diferente?”
“¿Qué se me pasó?”
“¿Por qué hoy sí bajó… si siempre hacemos lo mismo?”

Pero la verdad es esta:

con diabetes, repetir
no siempre significa obtener lo mismo.

Porque la glucosa no solo depende de la comida o la insulina.

También cambia con el sueño.
Con el estrés.
Con el crecimiento.
Con la actividad.
Incluso con cosas que no siempre se pueden ver.

Y entender eso…
no quita la preocupación.

Pero sí cambia la forma en la que te hablas.

Porque no siempre es que hiciste algo mal.
A veces, simplemente… el cuerpo responde diferente.

Y entonces el camino deja de ser “hacerlo perfecto”…
y se vuelve aprender a acompañar.

A ajustar.
A observar.
A tener paciencia.

Un día a la vez.

💬 ¿A ti también te ha pasado que haces todo igual… y aun así la glucosa cambia?

29/04/2026

El día que me dijo “ya no quiero tener diabetes”…

no supe qué contestar.

Porque no era solo una frase.
No era un berrinche.
No era algo que pudiera corregir con una explicación.

Era todo lo que ya le pesa vivir.

Era el cansancio de medirse.
De pincharse.
De esperar.
De tener que pensar en cosas que otros niños ni imaginan.

Era ese momento en el que te das cuenta
de que la diabetes no solo se vive en el cuerpo…

también se empieza a sentir por dentro.

Y ahí, como mamá,
no hay manual.

Porque quieres ser fuerte.
pero también se te rompe algo por dentro.

Quieres decirle que todo va a estar bien…
pero sabes que hay días en los que no es fácil.

Y entonces entiendes algo muy duro:

que a veces cuidar
no es solo medir, contar o poner insulina.

también es aprender a sostener emociones
que ni tú sabes cómo explicar.

Acompañarlo cuando se cansa.
Escucharlo cuando ya no quiere.
Y estar ahí… incluso cuando no tienes respuestas perfectas.

Porque hay frases que no se olvidan.

Y esa… se queda contigo.

💬 ¿Tu hijo alguna vez te dijo algo sobre su diabetes que te dejara sin palabras?

No siempre lo que más asusta es poner la insulina…a veces es que después ya no quiera comer.Porque en ese momento todo c...
28/04/2026

No siempre lo que más asusta es poner la insulina…
a veces es que después ya no quiera comer.

Porque en ese momento todo cambia.

Ya no es solo la comida.
Ya no es solo “que coma un poco más”.

Es lo que puede pasar después.

Es mirar el plato…
y al mismo tiempo estar pensando en números.
En cuánto se puso.
En cuánto puede bajar.

Es ese silencio incómodo
cuando sabes que no es un capricho…
pero tampoco sabes exactamente qué va a pasar.

Porque cuando ya se puso insulina
y el niño come menos o deja de comer,
el manejo se vuelve más delicado.

Y ahí aparece la angustia.

La de calcular en segundos.
La de observar cada gesto.
La de preguntarte si necesitas actuar o esperar.

Sin querer presionar,
pero sin poder simplemente ignorarlo.

Porque cuidar, en esos momentos,
no es solo alimentar.

Es vigilar.
Es anticipar.
Es estar lista.

Aunque por fuera intentas mantener la calma
por dentro todo se pone en alerta.

💬 ¿A ti también te ha angustiado que después de la insulina ya no quiera comer?

25/04/2026

La peor angustia de una mamá con un hijo con diabetes… es una baja en plena madrugada.

Porque a esa hora todo se siente distinto.

Más fuerte.
Más urgente.
Más solitario.

El silencio pesa más.
La oscuridad también.

Y de pronto… ese número en el glucómetro lo cambia todo.

El corazón se acelera.
La mente corre.
Las manos actúan… aunque por dentro haya miedo.

Porque una baja en la madrugada no solo despierta a tu hijo…

te despierta a ti por completo.

A esa alerta que nunca se apaga.
A ese instinto que no descansa.
A ese miedo que ninguna mamá quisiera sentir.

Y aunque haces lo que tienes que hacer medir, corregir, vigilar
por dentro todo tiembla.

Porque sabes que unos minutos pueden hacer la diferencia.

Y cuando todo pasa…
cuando la glucosa sube…
cuando vuelves a verlo tranquilo…

tu cuerpo intenta volver a dormir.

Pero tu mente ya no.

Porque algo en ti se queda despierto.

Más alerta.
Más pendiente.
Más mamá que nunca.

💬 ¿A ti también te marcó la primera baja de madrugada?

El mayor miedo de una mamá con un hijo con diabetes… es que le baje la glucosa cuando no está con él.Porque no es solo l...
24/04/2026

El mayor miedo de una mamá con un hijo con diabetes… es que le baje la glucosa cuando no está con él.

Porque no es solo la baja.

Es imaginar ese momento…
y no estar ahí.

Es pensar si alguien más va a notar las señales.
Si van a entender lo que pasa.
Si van a saber cómo reaccionar.

Porque una baja no siempre avisa fuerte.

A veces empieza con algo “pequeño”:
cansancio, sudor, cambio de ánimo…
cosas que solo una mamá reconoce de inmediato.

Y ahí es donde aparece ese miedo silencioso:

no poder reaccionar en ese segundo.

No poder tomar su mano.
No poder medir.
No poder decir “todo está bien, aquí estoy”.

Pero con el tiempo, también aprendemos algo importante:

no siempre podemos estar a su lado…
pero sí podemos dejar a otros listos.

Hablar con la escuela.
Explicar a familiares.
Preparar lo necesario.
Anticiparnos.

Porque cuidar a un niño con diabetes
también es construir seguridad… incluso cuando no estamos.

Y eso no quita el miedo.

Pero lo transforma.

💬 ¿A ti también te asusta más cuando no está contigo?

La fiebre en un niño con diabetes no se siente como cualquier fiebre.Porque no solo preocupa que se sienta mal…Preocupa ...
23/04/2026

La fiebre en un niño con diabetes no se siente como cualquier fiebre.

Porque no solo preocupa que se sienta mal…

Preocupa todo lo que puede pasar por dentro.

Ese momento donde lo ves decaído, con calentura
pero tu mente no se queda solo en la fiebre.

Empiezas a pensar en la glucosa.
En si va a subir por la enfermedad.
O si, al no comer igual, puede bajar.

Y entonces ya no es solo cuidar un malestar.

Es observar más.
Es medir más.
Es anticipar más.

Porque cuando hay fiebre, el cuerpo cambia.
Libera hormonas, responde diferente…
y eso también mueve la glucosa.

A veces sube, aunque no haya comido.
A veces baja, porque no tiene ganas de comer.

Y ahí es donde una mamá entra en ese modo
que nadie ve pero que nunca se apaga:

estar pendiente de todo al mismo tiempo.

Por eso, cuando aparece fiebre,
no es exageración.

es cuidado.

Es experiencia.
Es amor puesto en alerta.

💬 ¿Qué es lo primero que tú haces cuando le da fiebre?

A veces la diabetes me pone en el lugar que ninguna mamá quiere ocupar.En ese lugar donde tienes que ser fuerte…aunque p...
22/04/2026

A veces la diabetes me pone en el lugar que ninguna mamá quiere ocupar.

En ese lugar donde tienes que ser fuerte…
aunque por dentro te estés rompiendo.

En el lugar donde tu hijo te mira…
y tú sabes que lo que vas a hacer le va a doler.

Aunque sea por su bien.
Aunque sea necesario.
Aunque no haya otra opción.

Porque con diabetes, muchas veces cuidar
también significa intervenir.

Significa pinchar.
Corregir.
Medir.
Insistir.

Y eso no siempre se siente como “cuidar”…
a veces se siente como hacerle daño a quien más amas.

Pero lo haces.

Con el corazón apretado.
Con una culpa silenciosa.
Con ese pensamiento que no se va:

“ojalá no me tocara ser yo quien lo haga…”

Y aun así… eres tú.

La que aprende.
La que se adapta.
La que respira hondo…
y lo vuelve a hacer mañana.

Porque protegerlo también implica tomar ese lugar,
aunque duela.

Aunque nadie te prepare para eso.

Aunque nadie lo vea,
hay mucho amor en cada decisión difícil.

¿A ti también te ha dolido ser tú quien tiene que pinchar, corregir o intervenir?

Desde que mi hijo tiene diabetes… yo ya no vivo las cosas igual.No es algo que se vea por fuera todo el tiempo.Pero por ...
21/04/2026

Desde que mi hijo tiene diabetes… yo ya no vivo las cosas igual.

No es algo que se vea por fuera todo el tiempo.
Pero por dentro… todo cambia.

Antes, muchas cosas eran automáticas.
Servir la comida.
Salir a jugar.
Dejarlo correr, reír, disfrutar…

Ahora, todo eso sigue pasando…
pero ya no es igual.

Porque mientras él vive el momento,
yo también estoy pensando en algo más.

En la glucosa.
En si ya comió lo suficiente.
En si necesita algo antes de salir.
En si después va a bajar.
En si tengo todo lo que necesita.

Lo que antes era simple…
ahora también lo pienso, lo reviso y lo anticipo.

Y no es miedo todo el tiempo.
Es más bien una alerta constante.
Una forma distinta de estar presente.

Porque con diabetes, la vida no se detiene…
pero sí se planea.

Se planea la comida.
Las salidas.
Los horarios.
Las actividades.
Y muchas veces… hasta los “por si acaso”.

Y aunque eso cansa,
también nace desde el amor.

Desde querer verlo bien.
Desde hacer todo lo posible por cuidarlo, incluso en lo invisible.

Porque no es que deje de vivir bonito…
es que ahora lo vivo más consciente.

Más atenta.
Más preparada.
Más involucrada en cada pequeño detalle.

Y sí… a veces pesa.
Pero también enseña.

A valorar lo simple.
A celebrar lo estable.
A encontrar tranquilidad en lo que antes ni pensábamos.

💬 ¿Qué es lo que más sientes que cambió en tu forma de vivir desde el diagnóstico?

Cuando mi hijo con diabetes se despierta sudando… una mamá no vuelve a dormir igual.Porque ese sudor a esa hora no se si...
18/04/2026

Cuando mi hijo con diabetes se despierta sudando… una mamá no vuelve a dormir igual.

Porque ese sudor a esa hora no se siente normal.
No es como cuando hace calor…
ni como cuando tuvo un mal sueño.

Se siente distinto.
Se siente como una alerta.

Es ese momento en el que el cuerpo reacciona antes que la mente.
Abres los ojos rápido.
Te acercas.
Lo tocas.
Y en segundos, ya estás pensando en todo.

“¿Estará bajando?”
“¿Desde hace cuánto?”
“¿Cómo estará su glucosa?”

Porque cuando un hijo con diabetes suda en la noche, una mamá no lo ve como algo aislado.
Lo conecta con lo que sabe…
con lo que ha vivido…
con lo que podría pasar.

A veces, ese sudor puede ser señal de glucosa baja.
Y por eso no basta con volver a taparlo y seguir durmiendo.

Toca revisar.
Toca confirmar.
Toca actuar si es necesario.

Y aunque todo esté bien después…
aunque el número tranquilice…
aunque vuelva a dormirse…

algo en ti ya no se apaga igual.

Porque después de noches así, el cuerpo se acuesta…
pero el miedo se queda despierto.

Se queda en esa sensación de “tengo que estar pendiente”.
En ese descanso ligero.
En ese oído atento, incluso dormida.

Y eso no es exageración.
Es amor cuidando incluso cuando debería estar descansando.

💬 ¿Qué es lo primero que pasa por tu mente cuando tu hijo se despierta así en la noche?

¿Si mi hijo con diabetes vomita… todo puede complicarse más rápido?Sí asusta.Y mucho.Porque cuando un hijo con diabetes ...
17/04/2026

¿Si mi hijo con diabetes vomita… todo puede complicarse más rápido?

Sí asusta.
Y mucho.

Porque cuando un hijo con diabetes vomita, no se siente como un malestar cualquiera.
De pronto todo se vuelve más frágil, más incierto y más urgente.

Ya no solo preocupa que se sienta mal.
También preocupa que le cueste comer, tomar líquidos, mantener estable la glucosa y vigilar cetonas.
Y eso, para una mamá, cambia por completo la forma en la que vive ese momento.

Porque cuando hay vómito, una mamá no solo acompaña.
También observa más.
Piensa más.
Se pone más alerta.

Empieza a mirar su carita distinto.
A preguntarse si está decaído de más.
Si está bajando.
Si está subiendo.
Si podrá retener líquidos.
Si ese malestar se va a quedar ahí… o si puede complicarse más rápido.

En esos momentos, el miedo no siempre viene del vómito en sí.
A veces viene de todo lo que puede mover alrededor: la hidratación, la comida, la glucosa, el riesgo de cetonas y esa sensación de que el cuerpo ya no está respondiendo como un día normal.

Por eso, cuando un niño con diabetes vomita, no es exageración que una mamá se sienta más alerta.
Es amor intentando adelantarse.
Es cuidado queriendo evitar que algo empeore.
Es estar pendiente de cada cambio, aunque por fuera parezca “solo un vómito”.

Y también es importante recordarlo:
cuando hay enfermedad, la glucosa puede comportarse distinto.
A veces sube por las hormonas del estrés del cuerpo.
Y a veces, si además come menos o retiene poco, también puede haber bajadas.
Por eso esos días se vigilan más de cerca y con más calma, pero también con más atención.

No estás exagerando si ese momento te pone nerviosa.
No estás siendo intensa si te cuesta relajarte.
Cuando tu hijo se siente así, tú también entras en alerta.

💬 ¿Qué es lo que más te preocupa cuando tu hijo vomita: que no quiera comer, que se deshidrate o que la glucosa se vuelva impredecible?

Ya no me asustan tanto los piquetes.Me asusta no ver su glucosa.Porque con el tiempo una mamá aprende que no siempre lo ...
16/04/2026

Ya no me asustan tanto los piquetes.
Me asusta no ver su glucosa.

Porque con el tiempo una mamá aprende que no siempre lo más difícil es el pinchazo.
A veces, lo que más pesa es no saber.

No ver su glucosa no es solo “no tener un número”.
Es sentir que te falta una guía.
Es no saber si hay que corregir, dar algo de comer o simplemente seguir observando.
Es quedarse con esa sensación de intranquilidad que aprieta el pecho, porque cuando no puedes verla, también sientes que no puedes anticiparte.

Antes pensaba que todo el miedo estaba en los piquetes.
Pero no.
Hay miedos que cambian de forma.

Y uno de los más pesados es cuando no puedes ver qué está pasando por dentro, aunque por fuera todo parezca tranquilo.
Porque una lectura no solo informa.
También calma.
También orienta.
También ayuda a tomar decisiones con más seguridad y menos angustia.

Con el tiempo entendí que no era depender de un número.
Era necesitar una guía para cuidarlo mejor.
Una forma de acompañarlo con más claridad, con más calma y con menos miedo a actuar a ciegas.

Y sí… quizá ya no me asustan tanto los piquetes.
Pero todavía me asusta no ver su glucosa.
Porque cuando amas así, saber también da paz.

💬 ¿Qué pasa por tu cabeza cuando no puedes ver la glucosa de tu hijo?

Dirección

Domingo Sarmiento 2822, Prados Providencia
Guadalajara
44670

Horario de Apertura

Lunes 10am - 8pm
Martes 10am - 8pm
Miércoles 10am - 8pm
Jueves 10am - 8pm
Viernes 10am - 8pm
Sábado 9am - 3pm

Teléfono

+523327963475

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Endocrinólogo Pediatra Guadalajara Dra. Silvia Cappelletti publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Endocrinólogo Pediatra Guadalajara Dra. Silvia Cappelletti:

Compartir

Categoría