01/02/2026
No se están rebelando… se están perdiendo
No se están yendo de casa porque no los amemos.
Se están yendo porque alguien les dijo que el amor estorba, que la autoridad oprime, y que la identidad se inventa, no se forma.
A nuestros jóvenes se les está enseñando a huir antes de entender, a romper antes de sanar,
a cambiar quiénes son sin saber quiénes eran.
Antes, el hogar era refugio.
Hoy, para muchos, es algo de lo que quieren escapar.
No porque sea malo… sino porque una ideología les susurra que papá y mamá son el problema.
Y lo más triste no es que se vayan.
Es que muchos padres los miran y dicen:
“Está aquí… pero ya no lo reconozco.”
Estamos perdiendo hijos en vida.
No por falta de amor, sino por exceso de voces que gritan más fuerte que la verdad.
Pero escucha esto:
ninguna ideología es más poderosa que un padre que ama, una madre que ora, y un hogar que permanece firme.
Nuestros hijos no están perdidos.
Están siendo disputados.
Y esta generación no necesita menos padres…
necesita padres que no se rindan.