17/12/2025
NAVIDADES CON UN NARCISISTA
Las navidades con un narcisista no huelen a paz… huelen a tensión.
No se viven, se sobreviven.
Desde antes de que lleguen las fiestas, ya empieza el desgaste:
mal humor sin razón, reclamos disfrazados de bromas, silencios largos que te obligan a adivinar qué hiciste mal. Y tú, intentando “no arruinar la fecha”, cargando con una culpa que no te pertenece.
Con un narcisista, la Navidad no gira en torno a compartir, sino a complacer.
Si no haces lo que quiere, eres “conflictiva”.
Si sonríes poco, “le amargas el ambiente”.
Si te arreglas, “buscas llamar la atención”.
Si no lo haces, “te dejaste estar”.
Nada es suficiente.
Nada es correcto.
Nada es agradecido.
Las reuniones familiares se vuelven un campo minado. Frente a otros, él actúa encantador, atento, perfecto. Y tú quedas como la exagerada, la sensible, la que “nunca está conforme”. Porque el narcisista necesita quedar bien… aunque sea a costa de tu dignidad.
Regalos que no llegan o que llegan con condiciones.
Abrazos fríos.
Palabras bonitas solo para la foto.
Y cuando termina la celebración, vuelve el vacío… o peor, el castigo emocional.
Y aun así, tú lo intentas.
Por los hijos.
Por la familia.
Por no discutir en una fecha “especial”.
Pero la verdad es esta: una relación sana no te hace sentir sola en Navidad.
Si estas fiestas te sentiste pequeña, invisible, culpable por existir… no fue por la fecha. Fue por la persona a tu lado.
Y si este año estás lejos de alguien así, aunque duela, aunque no sea como soñabas, recuerda esto:
la paz también es un regalo.
Y a veces, el mejor acto de amor propio… es pasar una Navidad sin quien siempre arruinaba tu luz.
✨ Porque no estás rota.
Estabas sobreviviendo.
Historias de la vida