25/02/2026
Este fin de semana, el tiempo se detuvo frente al mar de Punta Chueca. Entre cantos y la medicina del mar, recordamos que la verdadera fortaleza no nace del ruido exterior, sino del silencio compartido en comunidad.
A mis 73 años, la vida me sigue confirmando que el rezo es acción. Elevar el rezo, es poner la intención en movimiento, es equilibrar nuestra energía para ser pilares de paz en tiempos de incertidumbre.
Hoy más que nunca, es vital volver a lo esencial:
El trabajo interno: Cultivar la calma para no ser arrastrados por el miedo.
La tribu: Recordar que nadie camina sola. En comunidad, el peso se aligera.
La raíz: Honrar la sabiduría de nuestras tribus que nos enseñan a respetar la tierra y la vida.
En momentos donde el mundo se siente agitado, te invito a hacer una pausa. A encender una vela, a respirar profundo y a reconocer que tu paz interior es la mayor contribución que puedes hacer hoy a tu entorno.
Gracias a la hermosa por invitarme a mí y a toda mi comunidad de Zalzican, a elevar el rezo en su temazcal.