12/12/2025
Hay que reconocer que la vida es impredecible.
En psicología hablamos mucho de tolerancia a la incertidumbre, una habilidad que influye directamente en el bienestar emocional. Muchas personas buscan sentirse en paz controlando cada detalle de su vida, pero ese tipo de tranquilidad es frágil porque basta un imprevisto para que todo se desestabilice.
La paz real no surge de que todo salga como esperamos, sino de desarrollar recursos internos que nos permitan mantenernos estables incluso cuando las cosas cambian. Esto implica fortalecer la regulación emocional, aprender a identificar nuestras reacciones automáticas y practicar la aceptación de aquello que no podemos modificar.
Trabajar en ser tolerantes no significa "resignarse", sino adaptarse de manera flexible, reduciendo la ansiedad que nos genera lo desconocido y ampliando nuestra confianza para atravesar situaciones difíciles sin perder nuestro equilibrio interno.