27/02/2026
“Negar el dolor no lo hace desaparecer; solo lo pospone.”
— Elisabeth Kübler-Ross
✨Cuando enfrentamos una pérdida significativa, una de las primeras reacciones puede ser la negación.
A veces funciona como un mecanismo de protección temporal: nos permite asimilar poco a poco una realidad que resulta abrumadora. Sin embargo, cuando esta negación se prolonga en el tiempo y se convierte en evitación constante, el dolor no resuelto tiende a manifestarse de otras maneras.
✨Muchas personas intentan mantenerse ocupadas, evitar hablar del tema o convencerse de que “ya deberían estar bien”. Culturalmente, se suele reforzar la idea de fortaleza asociada al silencio emocional. No obstante, las emociones no desaparecen por ignorarlas; suelen expresarse a través de síntomas como ansiedad, irritabilidad, insomnio, cansancio extremo o tristeza persistente.
🦋Desde el Modelo de Proceso Dual propuesto por Margaret Stroebe y Henk Schut, el duelo saludable implica una oscilación natural entre momentos de confrontación con la pérdida y momentos de reconstrucción de la vida cotidiana. Cuando la persona evita sistemáticamente el contacto con el dolor, esta oscilación se interrumpe y el proceso puede estancarse.
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Permitirnos sentir tristeza, enojo o confusión no significa quedarnos atrapados en el sufrimiento. Significa reconocer la pérdida y darle un espacio legítimo dentro de nuestra experiencia emocional. El duelo necesita ser escuchado, expresado y acompañado.
Si sientes que has guardado tu dolor durante demasiado tiempo o notas que las emociones regresan con mayor intensidad, buscar acompañamiento terapéutico puede ayudarte a procesar la pérdida de forma segura y gradual. Hablar en un espacio profesional no abre una herida; permite que comience a sanar.
Psic. Soraya Sandoval.