02/05/2023
Alma del Purgatorio Dejó Marcada su Mano en la Madera.
En el año 1859 murió de apoplejía fulminante en el convento de terciarias Franciscanas de Foligno, Italia, una buena hermana llamada Teresa Margaría Gesta que era hace muchos años maestra de las novicias y a la vez encargada de las novicias del ropero del monasterio.
Doce días después de la muerte de sor Teresa el 17 de noviembre la hermana Ana Felicia que la había ayudado en su empleo y que la reemplazó después de su muerte iba a entrar en la romería cuando oye gemidos que parecían salir del interior del aposento algo azorada va y se apresura a abrir la puerta, no sabía que dejándose oír unos nuevos gemidos acentuados, ella a pesar de su ordinaria valentía que tenía sintió miedo ¡Jesús-María que es esto! exclama ella, oyó una voz que escuchaba lejos pero a la vez con mucha lástima acompañada de un doloroso suspiro que decía;
“¡oh Dios mío cuanto sufro yo que era tan pobre, no es por sí misma sino por las hermanas a quien les he dado demasiada libertad en este punto y tú ten cuidado de sí misma! “
Al instante la sala se llenó de un espeso humo y la sombra de sor Teresa apareció dirigiéndose hacia la puerta deslizándose a lo largo de la pared llegando cerca de la puerta y exclamó con fuerza;
“¡He aquí el testimonio de la misericordia de Dios!”
Y diciendo esto tocó el tablero superior de la puerta dejando perfectamente estampada en la madera calcinada su mano derecha y desapareciendo en seguida.
La pobre sor Ana Felicia se había quedado casi mu**ta del miedo se puso a gritar y a pedir auxilio. Resulta que llegan sus compañeras luego una y otra después de toda la comunidad la rodean y observan en la puerta una marca reconociendo pronto la forma de la mano de sor Teresa que era notablemente pequeña. Espantadas huyen corren al coro se ponen en oración y olvidando las necesidades de su cuerpo se pasan toda la noche orando sollozando y haciendo penitencia por la pobre difunta y evidentemente comulgando por ella.
Se esparció la noticia muy rápidamente y los religiosos menores y los buenos sacerdotes amigos del monasterio y de toda la comunidad se unen en oración y súplicas por esta franciscana sin embargo la hermana Ana Felicia aún no respuesta de tantas emociones recibió la orden de ir a descansar ella obedeció.
Entonces decidida a desaparecer a toda costa evidentemente la marca carbonizada por olvidar ese acontecimiento resulta que no pudo, entonces se le apareció santa Teresa Margarita y le dice;
“Sé lo que quieres hacer lo sé con severidad, quieres borrar la señal que he dejado impresa, sabe que no está en tus manos hacerlo, siendo ordenado por Dios este prodigio para enseñanza y enmienda de todos”. Por gusto y tremendo juicio he sido condenada a sufrir durante 40 años las espantosas llamas del Purgatorio a causa de las debilidades que he tenido a menudo con algunas de nuestras hermanas, te agradezco a ti y a tus compañeras tantas oraciones y que en su bondad el Señor se ha dignado aplicar exclusivamente por mi pobre alma y en particular los siete salmos penitenciales que me han sido de mucho alivio.
Después añadió;
“Ho dichosa pobreza proporciona tan gran alegría a todos los que perseveramente lo observan”