12/03/2024
Comunidad.
Hace tanto que no le dedico tiempo a este rincón de letras.
Y es que después de la tormeta, llega la calma. Pero para mantenerte a flote en cualquier tempestad es muy necesario crecer en comunidad.
Escucho por varios lados "mientras tu estes bien"... pero y ¿cuando te ocupas que el otro también pueda estar bien?.
No me refiero a dar hasta lo que no tienes por los demás, sino crecer en el amor por el prójimo en la medida que te das.
Cuando viví una crisis existencial, una cruda y dolorosa realidad me azotaba.
Vivía, lloraba, me dolía, me encerraba solo en mi y el sufrimiento que según mis ojos en ese momento: no había dolor mas grande que el mío.
Sin embargo, quien vio mi alma destrozada fue capaz de tenderme la mano y llevarme a un sitio seguro, donde encontré algo llamado PERDÓN.
Me invitó a vivir sanandome y sirviendo. Me enseñó como en el darse también hay respuestas y consuelo.
Me comprendió y mostró cuánto necesitaba de todos. No era mi sufrimiento el único en el mundo, es más, no sufría sola, no estaba sola. Ella y mi Cristo lo vivían conmigo.
Aquí haré un parentesis muy necesario.
Mi vida espiritual estaba casi borrada después de perder a mi papá, todo en lo que creía estaba "roto".
Dios era lejano, o mas bien decidí alejarme yo.
Yo caminé hacia el lado opuesto, yo me rehusaba a salir del bache, porque la ira me sostenía, el resentimiento me alimentaba y el modo sobrevivencia se activó.
Cualquiera que quiera vivir no puede estar solo sobreviviendo, porque te consumes, te anulas y quedas a merced de cualquier técnica, "terapia", gotas, medicamentos, ansioliticos y dr**as.
Si, eso pasa y me pasó.
Entre más antestesia, mejor.
Pero entré al quirofano del cielo, entré a un retiro que me cambio la vida.
Entré a la comunidad que ahora me sostiene, que me abrazó con amor y compasión. Sin medicamentos, sin terapias de choque, sin nada que violentara mis lastimadas heridas.
A traves de la oración y sanación espiritual fui recuperando mi identidad, fue la presencia de Dios Padre quien me mostró cuanto amor había por mí, cuanto sería capaz de abrazarme aun con todos mis errores y "fracasos".
Y hoy aquí me tienen, VIVA, feliz y en paz. Con momentos de consuelo y tambien dificultades y desconsuelo, pero VIVA y cierta que la misericordia es el camino, Jesús el bálsamo y el Espíritu Santo el booster de todo regalo que viene del cielo.
Recuerda pedir ayuda.