11/09/2018
DIA MUNDIAL DE LA PREVENCION DEL SUICIDIO
Cosas que deberías saber sobre el SUICIDIO:
El acto definitivo por el cual una persona se quita la propia vida nunca puede ser completamente predictible para ninguna persona, hasta que sucede.
Algunas personas pueden exteriorizar ciertos signos, comportamientos, o ideas que constituyen advertencias reveladoras respecto a sus intenciones. Sin embargo, dichos signos suelen ser tan imprecisos o codificados, que inclusive para un consultor con experiencia, o un profesional entrenado, pueden pasar inadvertidos.
La mayoría de los suicidios son reacciones frente a intensos sentimientos de soledad, crisis existencial o económica, desesperación, angustia, temor, la perspectiva de un futuro incierto y depresión. Puede parecer muchas veces que la causa o el motivo determinante es una situación no grave, o un incidente menor. Pero la causa verdadera es el conflicto interno, y la desesperación, que en la generalidad de los casos es insondable.
Como ayudar ?
El primer paso es eliminar los mitos acerca del suicidio.
1. Las personas que hablan de suicidarse sólo quieren llamar la atención.
Esta idea es falsa, cuandl alguien dice que quiere acabar con su vida debe tomarse en serio. Acudir con especialistas, acercarse a la persona, conocer lo que acontece en su vida y estar atento a su comportamiento y acciones.
2. La persona suicida tiene que "hecharle ganas". La realidad es que las emociones negativas que experimentan no son voluntarias y su fuerza de volunrad no es suficiente paea sentirse mejor. La salud mental requiere atención médica.
3. Tosos los suicidas son desequilibrados mentales. Ni están locos, ni tienen trastornos mentales. Cualquier persona puede ser víctima de enfermedades depresivas que alteren su estabilidad emocional y provoquen pensamiento suicida.
Primeros auxilios emocionales:
1. La escucha activa: acompañar escuchando
debemos reprimir ese deseo de aconsejar y en cambio prestar atención a todo aquello que la persona en crisis nos quiera decir. Ofrecer nuestro tiempo, nuestra atención y estar presentes será algo que además de empatía emocional, mostrará acompañamiento.
2. Ofrecer nuestra ayuda y preguntar qué podemos hacer
prestaremos nuestra asistencia y preguntaremos en qué podemos ayudarle.
Detalles tan pequeños como proporcionar pañuelos de papel, agua o incluso algo de comer pueden ser de gran importancia para alguien que lo está pasando mal, en función de las circunstancias.
3. Normalidad ante el llanto
Y llega ese momento en el que a nuestro amigo o familiar se le saltan las lágrimas y nosotros no sabemos qué hacer o hacia dónde mirar. Pues bien, es sencillo: normalizaremos la situación acercándole un pañuelo de papel de manera sutil y dejaremos que esa persona se desahogue sin alterar el contexto.
En ocasiones los gestos de compasión e incluso el acercamiento físico puede resultar de ayuda. Un abrazo o acariciar sutilmente el brazo indica que estamos por y para ellos.
4. Los silencios: el arte de permanecer callado
Seguramente os ha ocurrido que, de repente, la persona a la que estábais ayudando se ha quedado sin palabras, y que durante este silencio no sabías si sacar otro tema o callar.
Es de suma importancia respetar los silencios, ya que pueden indicar momentos en los que la persona está gestionando sus emociones, reflexionando y asimilando
El lenguaje no verbal siempre gana a las palabras; por lo tanto, pongámoslo en práctica.
5. Que la curiosidad no nos gane
Ofrecer nuestra ayuda a alguien y que esa persona la acepte no nos convierte en su “diario personal”. Con esto queremos decir que es importante respetar la intimidad de esa persona. Existen detalles personales que preferimos guardar para nosotros mismos.
6. Gestionar nuestras propias emociones
Gestionar las emociones que nos produce hablar con esa persona es de especial relevancia para ofrecer la mejor ayuda posible. No podemos molestarnos por situaciones que nos “resten protagonismo” ya que el protagonismo real se halla en la persona en crisis.
De igual modo, aunque nos sintamos muy identificados con lo que le está ocurriendo, no es el momento adecuado para exponer nuestros propios problemas. Hablar de nosotros mismos cuando estamos apoyando a otra persona por lo general no es de ayuda.
7. Respetar la soledad
Existen personas que en momentos de crisis o tristeza prefieren estar solas. Respetar el deseo de soledad de cada individuo es fundamental para evitar situaciones de mayor carga emocional o incómodas.
debemos respetar este tipo de situaciones pero dejar claro que estamos a su disposición para lo que necesite.
Seamos un poco más empaticos y apoyemos a los nuestros. Una simple palabra de aliento, una sonrisa, un buenos días puede ser la diferencia para muchos.
Abrazos de luz y bendiciones.
Dra María de Jesús Alvarez Salas.