24/02/2026
Ser embalsamador/funerario, es más que un simple nombre o gusto.
Es rodearse del dolor de las personas por perder a su ser querido, es acompañar en silencio a todas esas familias dolidas cuando están diciendo adiós.
Es Preparar a un ser humano para su última morada, un ser humano que horas antes tuvo vida, y estaba rodeado de esa familia que ahora le llora sin consuelo.
Es soportar días festivos trabajando, perder reuniones familiares, cumpleaños, fechas importantes, por estar ayudando a alguien más en su duelo.
Y no es queja, es recordatorio de lo importante y maravilloso que es este oficio, tan noble y sorprendente.
Quien no conoce esta labor a fondo, no sabe lo gratificante que es recibir palabras de agradecimiento cuando haces tu trabajo de la mejor manera posible.
Ojalá que este oficio no se pierda y siempre se recuerde lo esencial del mismo...