28/12/2021
La privacidad y la intimidad son exigencias que el propio desarrollo emocional del adolescente demanda. La consolidación de su identidad también depende de estos dos factores. Sin embargo, es doloroso darnos cuenta de que esta privacidad la necesita más cuando está dentro del núcleo familiar: apenas acaba de comer y no quiere convivir más tiempo; trae puestos sus audífonos para anular el “ruido” del exterior.
¿Qué sucede en ese cuarto donde se encierra durante horas? ¿Qué escribe en su chat? Nada más lo vemos reírse solo, cuando en casa no suelta ni una sonrisa y menos un comentario. Las palabras que le decimos y reflejan nuestra preocupación, interés y cuidado son percibidas como una invasión a su intimidad. Lo más importante es entender por qué el adolescente necesita de esa privacidad; de esta forma el dolor que nos causa su alejamiento podrá disminuir y nuestra necesidad por ser escuchados y de cercanía no será vivida como un disturbio a su espacio vital.
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