19/02/2026
Como odontólogos, nuestra competencia no termina en el órgano dentario. Incluye la capacidad de identificar signos de enfermedad sistémica y actuar de manera responsable mediante la derivación oportuna.
El Sarampión es una infección viral sistémica altamente contagiosa, prevenible por vacunación, pero que continúa presentando brotes en distintos países debido a coberturas incompletas. Las primeras manifestaciones específicas pueden observarse en la cavidad oral antes del exantema cutáneo.
El hallazgo patognomónico son las manchas de Koplik, descritas como pequeñas máculas blanco-azuladas de 1–3 mm con halo eritematoso periférico, localizadas principalmente en la mucosa yugal a la altura de los molares superiores. Estas lesiones aparecen durante la fase prodrómica, aproximadamente 24 a 48 horas antes del exantema maculopapular generalizado.
Histopatológicamente, se asocian a necrosis focal del epitelio, exudado inflamatorio y vasculitis subepitelial inducida por replicación viral. Clínicamente, su aspecto de “granos de sal sobre fondo eritematoso” permite diferenciarlas de otras lesiones blanquecinas como candidiasis pseudomembranosa, gránulos de Fordyce o lesiones traumáticas.
El paciente en esta fase suele presentar fiebre alta, tos, coriza y conjuntivitis. Es decir, puede acudir a consulta dental por dolor, urgencia o revisión rutinaria, aún sin diagnóstico médico establecido.
Aquí radica nuestra responsabilidad.El sarampión induce una inmunosupresión transitoria significativa, con alteración de la memoria inmunológica y mayor susceptibilidad a infecciones secundarias. En cavidad oral puede observarse:
Eritema mucoso difuso
Gingivitis exacerbada
Ulceraciones secundarias
Sobreinfección por Candida en pacientes vulnerables
Desde el punto de vista de control de infecciones, el virus se transmite por vía aérea y puede permanecer viable en el ambiente durante horas. Por lo tanto, un paciente en fase prodrómica representa un riesgo real dentro del consultorio.
Ante la sospecha clínica basada en hallazgos orales compatibles y sintomatología sistémica, el protocolo profesional debe ser claro:
Suspender cualquier procedimiento electivo.
Minimizar exposición del personal y otros pacientes.
Realizar derivación médica inmediata para confirmación diagnóstica.
La detección temprana tiene implicaciones individuales y de salud pública. El odontólogo puede ser el primer profesional de salud en identificar un caso durante la ventana previa al exantema, cuando el paciente aún no ha sido diagnosticado.