20/01/2026
Una mujer quien trabajó años en búsqueda de niños desaparecidos, dictó las siguientes reglas para instruir desde casa.
1️⃣ La primera regla que enseñó durante años era simple y estricta:
un adulto nunca pide ayuda a un niño.
Nunca « ayúdame a buscar a mi perro », « sujeta esto » o « ven a enseñarme ».
Los adultos piden ayuda a otros adultos.
Esta sola regla corta el primer punto de contacto, porque la mayoría de situaciones peligrosas empiezan con una petición que parece inofensiva hecha a un niño.
2️⃣ La segunda regla tenía que ver con los mensajes y las conversaciones.
Cualquier frase como « no se lo digas a tus padres » se consideraba una señal de alerta clara.
Les enseñó a los niños a ser abiertos y honestos y, al mismo tiempo, se aseguró de que decir la verdad nunca fuera castigado: reacciones tranquilas, sin gritos, sin interrogatorios.
Cuando un niño sabe que no será atacado por decir la verdad, no se calla.
3️⃣ La tercera regla se aplicaba si un niño se perdía.
No pedir ayuda a cualquiera, sino específicamente a una mujer con un niño.
Esto reduce significativamente el riesgo.
Ella explicaba que en momentos de estrés no solo importa pedir ayuda, sino elegir a quién pedírsela.
El adulto adecuado puede cambiar completamente el resultado.
4️⃣ La cuarta regla era la capacidad de decir « no ».
Si alguien ofrece algo, promete, mete prisa o presiona:
un regalo, dulces, un coche, « tu mamá dijo que… ».
Decir no sin dar explicaciones estaba permitido.
Los niños que pueden negarse tienen muchas menos probabilidades de caer en la trampa de la educación excesiva.
5️⃣ La quinta regla era la más directa.
Si pasa algo, no te quedas en silencio.
Gritas, te sueltas, corres, llamas la atención, incluso si es un adulto conocido.
El miedo a montar una escena es más peligroso que la escena en sí.
La seguridad es más importante que la opinión de los demás.
👉 Tomado de la red
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