02/01/2026
Cuando el ego se disfraza de iluminación
Muchos toman Dimetiltriptamina DMT (hongo, sapo alvarious, samadhi, LCD, etc.) con la intención de disolver el ego.
Lo dicen con absoluta seguridad:
‘Fui al todo, me disolví, ya no hay ego en mí.’
Pero luego los ves regresando… ofreciendo talleres, vendiendo fórmulas, canalizando dimensiones, y diciendo con una sonrisa iluminada: “Yo ya desperté.’
La paradoja es esta: mientras más insistes en que no tienes ego, más fuerte está hablando él.
Pero ahora disfrazado de sabiduría.
Desde la psicología junguiana, el ego es una estructura necesaria para funcionar en la realidad. No es el enemigo. Es el centro de la conciencia.
El problema no es el ego, es la identificación inconsciente con una imagen de superioridad o pureza.
Después de una experiencia psicodélica potente, como la que produce la DMT, se activa una desorganización temporal del yo.
Sí, puede abrir el inconsciente. Puede traer visiones arquetípicas. Puede generar un colapso del tiempo lineal.
Pero esto no significa que el ego desapareció.
Solo se esconde, y a veces, regresa más inflamado, más sutil, más astuto… y más espiritualizado.
Construyen un personaje “iluminado” que, sin darse cuenta, vive en negación emocional, proyectando su trauma no resuelto en nombre de la conciencia.
Esto impide el proceso real de individuación, genera culpa en otros por no “alcanzar su nivel”, y se reproducen dinámicas narcisistas disfrazadas de ayuda.
Una experiencia psicodélica no sustituye el trabajo psicológico.
Puede abrir puertas, sí.
Pero lo que transforma al alma es la integración. Sentarte contigo. Observar tus patrones. Llorar tus duelos. Mirar tus heridas.
Lo que Jung llamaba “confrontar la sombra”.
El verdadero viaje no es ir al universo… Es volver a tu infancia y hacer las paces. Es ver tu dolor y no disfrazarlo con luz.
Es sostener tu humanidad… sin querer escapar de ella.
No hay disfraz más perfecto para el ego que el traje de maestro espiritual.
Holística de Masajes y Quiropraxia