19/12/2025
En estas fechas de diciembre, cuando un hijo acaba de salir de un proceso de tratamiento por adicciones, la familia juega un papel clave. No se trata de vigilar ni de confiar a ciegas, sino de acompañar con conciencia, límites y calma.
¿Cómo debe comportarse la familia?
1. Mantener un ambiente estable
Evitar discusiones, reclamos del pasado o confrontaciones.
No usar frases como “acuérdate de lo que hiciste” o “no nos falles otra vez”.
La estabilidad emocional es protección, no debilidad.
2. Respetar los límites acordados
Las reglas no se negocian por ser fiestas.
Si no hay consumo en casa, no se hace excepción “por Navidad”.
Los límites dan seguridad, no rechazo.
3. No sobreproteger
No controlar cada paso, celular o pensamiento.
Preguntar cómo se siente es distinto a vigilar.
La sobreprotección también genera presión y riesgo.
4. Evitar normalizar el consumo
No ofrecer alcohol “solo un poco”.
No justificar: “es diciembre, todos toman”.
Para alguien en recuperación, diciembre no es cualquier mes.
5. Fomentar rutinas
Horarios de sueño, comidas, actividades.
Mantener contacto con su red de apoyo (terapia, grupos, acompañamiento).
Las rutinas sostienen cuando las emociones se mueven.
6. Validar emociones
Diciembre despierta culpa, nostalgia, tristeza y ansiedad.
Escuchar sin corregir ni minimizar: “entiendo que te sientas así”.
No todo malestar es recaída, pero todo malestar merece atención.
7. Observar sin acusar
Cambios de humor, aislamiento o irritabilidad se hablan, no se atacan.
Preguntar desde el amor, no desde la sospecha.
Lo más importante
La familia no es policía ni juez, es un punto de apoyo con estructura.
Acompañar no es cargar, y amar no es permitirlo todo.
Diciembre puede ser difícil, pero también puede ser una oportunidad para sanar la forma de convivir, no solo para sostener la abstinencia.