22/02/2026
Cuando hay balaceras, incendios, bloqueos o rumores, el cuerpo no entiende de política ni de narcotráfico. El cerebro solo interpreta una cosa: peligro.
Y aunque estés dentro de tu casa, tu sistema nervioso reacciona como si el riesgo estuviera en tu puerta.
Si hoy sientes ansiedad, angustia, ganas de llorar, revisas constantemente las noticias, no puedes concentrarte o te cuesta dormir… no te estás exagerando.
Tu cerebro está intentando protegerte.
Pero el problema es que la sobreinformación mantiene al cerebro en “modo alarma” todo el día.
Aquí hay algunas cosas que sí puedes hacer para recuperar calma:
Primero, limita la exposición a noticias.
No necesitas estar revisando cada 5 minutos WhatsApp, Facebook o Twitter. Tu mente no está diseñada para procesar peligro constante durante horas. Elige solo 2 o 3 momentos del día para informarte.
Segundo, regula tu respiración.
Cuando hay miedo, la respiración se vuelve corta y rápida, y eso le manda al cerebro el mensaje de que sigues en peligro.
Haz esto: inhala por la nariz 4 segundos, sostén 2, exhala lento por la boca 6 segundos. Repite por 3 minutos.
No parece mucho, pero es una forma directa de decirle a tu sistema nervioso: “estoy a salvo”.
Tercero, vuelve a lo concreto.
La ansiedad vive en el “¿y si…?”.
Regresa al presente usando tus sentidos: nombra 5 cosas que ves, 3 cosas que puedes tocar, 2 sonidos que escuchas y 1 olor. Esto ayuda a que el cerebro salga del pensamiento catastrófico.
Cuarto, habla con alguien.
El miedo colectivo se vuelve más grande en silencio. Una llamada, un mensaje o simplemente escuchar la voz de alguien cercano regula emocionalmente más de lo que imaginamos.
Y algo importante:
Sentir miedo no te hace débil. Te hace humano.
El problema no es sentirlo, es quedarte solo con él.
Hoy más que nunca necesitamos comunidad, calma y cuidarnos emocionalmente entre todos.