04/03/2026
No venimos a aplaudir ni a agradecer concesiones. Una ley puede aprobarse en un minuto, pero una omisión puede condenar a generaciones. No basta con “reconocer” el autismo en el papel si no hay presupuesto, especialistas ni mecanismos reales para exigir derechos. Una ley sin financiamiento no es inclusión, es simulación.
Mientras se celebran “días históricos”, las familias siguen solas: pagando diagnósticos privados, recorriendo kilómetros porque en sus municipios “no existe” el autismo, viendo a jóvenes capaces quedarse sin empleo por falta de ajustes reales. Aprobar una ley incompleta es institucionalizar la insuficiencia.
Los derechos no son favores ni discursos: son obligaciones que se garantizan con presupuesto y acciones concretas. Las leyes no se celebran en cócteles, se cumplen en la calle. Aquí estamos, y aquí nos quedamos. 🔥💜