25/11/2025
Poner límites con los padres es uno de los procesos más sensibles y profundos en la vida adulta. No se trata de alejarnos, de confrontar o de herir… se trata de poder mirarnos con honestidad y reconocer qué necesitamos hoy para sentirnos en paz.
A veces, crecer implica dejar de repetir dinámicas que antes normalizamos. Implica darnos permiso de cuidar nuestra energía, nuestro espacio emocional y nuestra historia interna.
Los límites no son un castigo para ellos; son un abrazo para ti. Un recordatorio de que mereces vínculos más claros, más respetuosos y más humanos.
Si estás en este proceso, hazlo a tu ritmo, desde la conciencia y el respeto. Valida lo que sientes. Escucha tu cuerpo.
Y recuerda: proteger tu bienestar también es una forma de honrar a quienes amas