13/05/2026
Un ejercicio para hoy…
1. Durante un día completo juega a detectar cuántas veces “ya decidiste” algo antes de realmente verlo.
No lo analices mucho al principio, sólo obsérvate.
Por ejemplo:
* Ves un mensaje y ya asumiste el tono.
* Ves la cara de alguien y ya interpretaste que está molesto contigo.
* Te pasa algo y ya decretaste que “es malo”.
* Alguien no responde y ya armaste una historia completa.
Tu mente vive adelantándose.
2. Cada vez que te caches haciendo eso, no corrijas la historia todavía. Sólo di internamente:
“Ya decidí esto antes de verlo realmente.”
Y sigue con lo que estabas haciendo.
3. En la noche, toma una hoja y escribe tres momentos del día en los que interpretaste algo automáticamente.
Y junto a cada uno escribe:
* Lo que creíste ver.
* Lo que sentiste por creerlo.
* Y si realmente tenías certeza absoluta de que era verdad.
Te vas a sorprender de cuánto inventa la mente.
4. Ahora elige una de esas situaciones y pregúntate:
“¿Qué habría pasado si no hubiera interpretado esto tan rápido?”
No para culparte.
Sólo para darte cuenta.
5. Cierra el ejercicio quedándote un momento en silencio y diciendo lentamente:
“Tal vez llevo mucho tiempo mirando mis interpretaciones y llamándoles realidad.”
Y luego: “Hoy estoy dispuesto a ver.”
Este ejercicio no es para cambiar el mundo que ves, es para que empieces a notar cuánto de ese mundo ya venía editado por tu historia.