28/02/2026
Hace años, cuando estaba en radio, escuché a unas hermanas decir algo que se me quedó grabado: “No importa si la casa está patas arriba… lo primero es servir a Dios.”
Y algo dentro de mí se incomodó, porque servir a Dios nunca ha sido excusa para el desorden o acumulación sino todo lo contrario.
En Tito 2 se nos habla de ser prudentes, cuidadosas del hogar, hacendosas y ojo no por machismo, no por cultura, sino para que la palabra de Dios no sea blasfemada y eso es fuerte, porque cuando descuidamos lo básico mientras presumimos lo espiritual, el mensaje pierde peso.
Ahora, no se trata de tener la casa perfecta tipo pinterest con los mejores muebles, se trata de coherencia, pues no podemos hablar de un Dios de orden mientras nuestro entorno refleja abandono, mi abuelita decía "pobrecitos pero limpiecitos" jeje
No podemos decir que Él gobierna nuestra vida si no gobernamos lo que está bajo nuestra responsabilidad.
Servir en la iglesia es hermoso pero nuestro primer altar… es la casa y siempre lo diré...
A veces he pensando que el desorden constante no siempre es falta de tiempo a veces es falta de gobierno propio y cuando veo que se me acumulan cosas por hacer me pongo las pilas porque la limpieza no es solo estética, es atmósfera y refleja nuestro interior y también refleja cómo se administra lo que Dios nos dio.
Te pregunto, tú casa refleja paz, orden o refleja agotamiento sin dirección?
Fabiola Ramirez 🫶