11/02/2026
"Pero si tú eres psicóloga…”
Como si eso significara que no me equivoco.
Como si estudiar la conducta humana me hubiera quitado la capacidad de sentir.
Como si tener herramientas fuera lo mismo que ser perfecta.
Ser psicóloga no me vuelve inmune al dolor,
no me exenta de crisis,
no me vacuna contra el miedo, la tristeza o el enojo.
Al contrario: siento más, observo más, cuestiono más… y a veces eso cansa.
También lloro, también dudo, también me rompo y me reconstruyo.
La psicología no es una capa de superhéroe.
Es un oficio humano para humanos.
Y sí, acompaño procesos…
pero el mío también existe.
Los procesos incluyen dudas, aprendizajes, caídas y reconstrucciones.
Incluso —y especialmente— en quienes acompañamos a otros.
Exigir que un profesional de la salud mental “siempre esté bien”
también es una forma de deshumanizar.
Porque nadie deja de ser persona por tener una profesión.
Tal vez la pregunta no debería ser
“¿por qué te sientes así si eres psicóloga?”
sino
“¿qué te está pasando como persona?”
No, no siempre tengo la respuesta correcta.
No siempre reacciono “como debería”.
Y eso no me hace mala psicóloga,
me hace persona.
Ojalá algún día dejemos de exigirle perfección a quienes solo aprendimos a nombrar lo que duele.