03/02/2026
Sonreímos para vincularnos.
Callamos para pertenecer.
Nos adaptamos para no incomodar.
Por fuera nos vemos cool.
Funcionales.
Fuertes.
Por dentro, a veces,
queremos decir tanto…
pero no siempre encontramos dónde.
Quizá no se trata de quitarnos todas las máscaras,
sino de elegir con quién
podemos dejarlas descansar.
“¿Cómo estás?”
— Bien.
La respuesta automática.
La que no incomoda.
La que nos mantiene dentro del grupo.
Por fuera: sonrisa sutil.
Por dentro: pensamientos que no siempre salen.
No es falsedad.
Es adaptación.
Es miedo a no encajar.
Es querer pertenecer sin ser juzgados.
La pregunta real sería:
¿cómo estás cuando no tienes que estar bien?
Que increíble es estar .... como estás... por que estar vivo es esa yo que sonrie con esa yo que por dentro tiembla y que también se enoja y que también duda y que también se preocupa pero transita entre esos espacios para ser la humana que es y no una máquina traga monedas de elogios "qué buena hija" "que buena mama" "que buena esposa" ... soy yo... y una yo que a veces no se quien soy por haber imitado tanto tiempo a otros... para encajar, pertenecer, desaparecer incluso... mimetezarme... hoy me siento mas cómoda con mas emociones, me siento mas cómoda mostrando mi seriedad y mi calma, mi incomodidad y desesperación y mis manos inquietas.
Nuestra personalidad, nuestro dialogo, nuestras emociones se van formando en respuesta al entorno que nos enseñó como era seguro ser.
Hoy, quizá, ya no necesitamos las mismas formas.
Pero honrarlas también es parte del camino.