Mario Payán Terapeuta

Mario Payán Terapeuta Fisio y Psicoterapeuta Humanista Ericksoniano (hipnosis) con Abordajes Cognitivos

07/01/2026
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¿SABÍAS QUE BARRABÁS NO ERA SIMPLEMENTE UN LADRÓN? SU NOMBRE ESCONDE UN GRAN SECRETO. NUNCA TE LO HABÍAN CONTADO ASÍ...D...
06/01/2026

¿SABÍAS QUE BARRABÁS NO ERA SIMPLEMENTE UN LADRÓN? SU NOMBRE ESCONDE UN GRAN SECRETO. NUNCA TE LO HABÍAN CONTADO ASÍ...

Durante siglos se ha contado esta historia de forma incompleta. Se nos dijo que Barrabás era solo un criminal y que Yeshúa fue condenado injustamente.
Pero cuando observamos el relato desde su contexto histórico, político y espiritual, la escena adquiere una profundidad mucho mayor… y profundamente confrontadora.

¿QUIÉN ERA REALMENTE BARRABÁS?

Los evangelios lo describen como insurrecto y homicida (Marcos 15:7). Estas palabras no se utilizaban para un ladrón común, sino para alguien involucrado en levantamientos armados contra Roma.

Barrabás pertenecía, o al menos estaba vinculado, al movimiento de los zelotes.

¿Quiénes eran los zelotes?

Los zelotes eran judíos nacionalistas que creían que Israel solo podía ser libre mediante la resistencia armada. Rechazaban todo dominio extranjero y consideraban un deber espiritual levantarse contra Roma.

Para ellos:

La violencia estaba justificada si era “por Dios”.
La libertad debía conquistarse con sangre.
El Mesías debía ser un líder militar, un libertador político.

En ese contexto, Barrabás no era visto como un criminal, sino como un patriota, un símbolo de resistencia contra la opresión romana.

EL NOMBRE QUE LO CAMBIA TODO

Aquí aparece un detalle profundamente revelador.

Algunos manuscritos antiguos, mencionados por Orígenes, indican que su nombre completo era:

יֵשׁוּעַ בַּר אַבָּא
Yeshúa Bar-Abbá
“Yeshúa, hijo del padre”

Esto transforma completamente la escena.

Porque frente a la multitud no había simplemente “un preso y Jesús”, sino dos Yeshúas:

Yeshúa Bar-Abbá→ el “hijo del padre” según la carne, violento, revolucionario, político.
Yeshúa HaMashíaj→ el Hijo del Padre celestial, manso, obediente, entregado.

Dos caminos.
Dos tipos de mesianismo.
Dos formas de entender la salvación.

EL MOMENTO DE LA DECISIÓN

Cuando Pilato presenta a ambos, no está haciendo un simple trámite judicial.
Está exponiendo al pueblo a una decisión espiritual profunda.

¿A quién querían?

¿Al mesías que prometía derrocar a Roma?
¿O al Mesías que hablaba de amar al enemigo, cargar la cruz y transformar el corazón?

Y aquí es fundamental aclararlo con honestidad bíblica:

Esto no fue “culpa del pueblo judío”.
La Escritura enseña claramente que no todos rechazaron a Yeshúa.
Hubo discípulos, mujeres fieles, fariseos como Nicodemo, y muchos otros que sí creyeron.

El propio Shaúl (Pablo) lo explica así:

“Ha acontecido a Israel un endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.” (Romanos 11:25)

No fue un rechazo total.
No fue definitivo.
Fue parte del misterio redentor de Dios para alcanzar a las naciones.

LA PREGUNTA QUE SIGUE VIGENTE

El relato de Barrabás no está en la Escritura para acusar a nadie. Está para confrontarnos a todos.

Porque aún hoy seguimos enfrentando la misma elección:

¿Elegimos un “mesías” que confirme nuestras ideas, ideologías y deseos?

¿O elegimos al Mesías que nos llama al arrepentimiento, a la obediencia y a la transformación interior?

Barrabás representa la salvación según el hombre.
Yeshúa representa la salvación según el corazón de Dios.

RECONOCER AL VERDADERO

Tal vez hoy no estemos en el patio del pretorio,
pero cada día decidimos a quién seguimos.

El Yeshúa rechazado por muchos sigue llamando con amor, paciencia y verdad.

No impone. No obliga. No grita.

Solo dice:

“Venid a mí… y hallaréis descanso para vuestras almas.”

Que no repitamos la historia por ceguera espiritual.
Que podamos reconocer al verdadero Mesías,
y elegir no al que promete poder… sino al que transforma el corazón y da vida eterna!!!

06/01/2026

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1. El Origen de la Idea: El Mapa de la Conciencia de HawkinsEl psiquiatra David R. Hawkins propuso en su libro "El Poder...
05/01/2026

1. El Origen de la Idea: El Mapa de la Conciencia de Hawkins

El psiquiatra David R. Hawkins propuso en su libro "El Poder contra la Fuerza" un mapa de la conciencia que asigna un valor numérico (en Hz) a diferentes emociones y estados de ser.

· Por debajo de 200 Hz: Según su modelo, estos son estados que "drenan energía" y se caracterizan por la vergüenza, la culpa, la apatía, el dolor, el miedo, el deseo, la ira y el orgullo.
· Por encima de 200 Hz: Son estados "empoderadores" o de "poder", como la valentía, la neutralidad, la disposición, la aceptación y, en los niveles más altos, el amor, la alegría, la paz y la iluminación.

Según esta teoría, una persona que "vibra" en frecuencias bajas (por debajo de 200) estaría dominada por emociones como el miedo y la envidia, y su estado interno podría afectar a su entorno.

2. Una Perspectiva Más Práctica y Psicológica

Una persona que está constantemente en un estado de:

· Conflicto: Busca pelea, ve problemas por todas partes, no coopera.
· Miedo: Es ansiosa, controladora, pesimista y transmite inseguridad.
· Envidia: Se compara constantemente, te menosprecia para sentirse mejor, no celebra tus logros.

Sí, es muy probable que te hagas sentir incómodo y que sientas que te "quita energía". Esto es pura dinámica interpersonal.

¿Por qué nos afecta?

1. Contagio Emocional: Tendemos a "captar" y reflejar las emociones de los que nos rodean. Si alguien está enfadado o temeroso, es fácil que nosotros también nos pongamos tensos.
2. Dinámicas de Drenaje Energético: Estas personas suelen ser "vampiros energéticos". Centran las conversaciones en sus problemas sin buscar soluciones, critican a otros, o constantemente necesitan validación y atención, lo cual es agotador.
3. Amenaza a la Paz Interior: Si tú estás trabajando por tener paz y estabilidad, alguien que vive en el caos y el drama representa una amenaza para ese equilibrio.

3. Qué Hacer si Te Encuentras con una Persona Así

No se trata de juzgarlas, sino de proteger tu propio bienestar.

1. Establece Límites Claros: Limita el tiempo que pasas con ellas. No tienes que ser su confidente o su salvador.
2. No Te Enredes en su Drama: Cuando intenten arrastrarte a un conflicto o quejarse sin cesar, puedes usar frases como: "Lamento que estés pasando por esto, ¿qué piensas hacer al respecto?" o "Prefiero no opinar sobre ese tema".
3. Practica la Compasión (a distancia): Entiende que una persona así está sufriendo internamente. El miedo y la envidia son síntomas de dolor y baja autoestima. Puedes compadecerte de su sufrimiento sin necesidad de permitir que te dañe.
4. Enfócate en Tu Propia "Vibración": Independientemente del término, trabaja en cultivar tus propias emociones elevadas: gratitud, amor, aceptación, curiosidad. Cuanto más fuerte estés tú, menos te afectarán los estados de los demás.
5. Selectividad Energética: Elige conscientemente con quién compartir tu tiempo y energía. Rodéate de personas que te inspiren, te apoyen y con las que te sientas en paz.

Conclusión

La idea de que una persona con "baja vibración" te puede afectar es una metáfora muy útil para describir una realidad psicológica: las emociones son contagiosas y los estados internos de las personas crean un campo de influencia a su alrededor.

En lugar de preocuparte por medir Hz, presta atención a cómo te sientes cuando estás con alguien. Si te sientes agotado, irritable o incómodo, es una señal clara de que necesitas poner límites para proteger tu propia energía y paz mental.

CUANDO NO LE PUEDO DEJAR AUNQUE ME DAÑA: EL DOLOROSO REFUERZO INTERMITENTE EN LAS RELACIONES AMOROSAS​Es una de las form...
04/01/2026

CUANDO NO LE PUEDO DEJAR AUNQUE ME DAÑA: EL DOLOROSO REFUERZO INTERMITENTE EN LAS RELACIONES AMOROSAS

​Es una de las formas más adictivas de condicionamiento y explica por qué es tan difícil alejarse de personas que no son emocionalmente estables o constantes. ​Este concepto proviene del conductismo (B.F. Skinner). Se basa en que una recompensa no se entrega siempre, sino de manera impredecible.

Aquí te detallo cómo funciona y por qué genera ese apego tan fuerte:

1. EL REFUERZO INTERMITENTE

​En las relaciones: A veces la persona es cariñosa, atenta y presente (recompensa), pero otras veces se muestra fría, distante o desaparece sin motivo (castigo/ausencia).

​El efecto: Como no sabes cuándo volverás a recibir afecto, tu cerebro se mantiene en un estado de alerta y "hambre" constante. La incertidumbre hace que el momento de afecto libere mucha más dopamina que si fuera constante.

​2. EL VÍNCULO TRAUMÁTICO (TRAUMA BONDING)

​Cuando esta presencia intermitente se mezcla con ciclos de abuso, desvalorización o manipulación, se crea un vínculo traumático. ​La víctima busca desesperadamente la validación del "lado bueno" de la persona para calmar el dolor causado por el "lado malo". ​Se crea una dependencia emocional química; EL CUERPO SE VUELVE ADICTO AL ALIVIO QUE SIENTE CUANDO LA PERSONA INTERMITENTE FINALMENTE REGRESA O DA UNA MUESTRA DE CARIÑO.

​3. PAN Y CIRCO EMOCIONAL (BREADCRUMBING)

​En términos más modernos y coloquiales (especialmente en el mundo de las citas), a esto se le llama Breadcrumbing (migajas de pan). ​La persona envía señales mínimas de vida o afecto solo para mantenerte "en el anzuelo", asegurándose de que sigas ahí sin tener que comprometerse realmente.

​¿Por qué genera tanto apego?

​La clave está en la intermitencia. Si la persona fuera 100% fría, te irías pronto. Si fuera 100% cariñosa, estarías tranquilo. Pero al ser intermitente, tu cerebro entra en un modo de "resolución de problemas": ¿Qué hice bien la última vez para que me quisiera? ¿Cómo puedo recuperar esa versión de él/ella?

​Nota importante: Este tipo de dinámicas suelen desgastar profundamente la autoestima y generar ansiedad crónica, ya que el sistema nervioso nunca llega a relajarse del todo.

ROMPER EL CICLO DEL REFUERZO INTERMITENTE

Es un proceso complejo porque, como mencionamos antes, funciona de forma muy similar a una adicción química en el cerebro. No se trata solo de "fuerza de voluntad", sino de desintoxicar el sistema nervioso.

Aquí te presento los pasos fundamentales desde la psicología conductual para romper esta dinámica:

1. El "Contacto Cero" (Desintoxicación)

Es la medida más efectiva y, a men**o, la más difícil. El objetivo no es castigar a la otra persona, sino proteger tu sistema dopaminérgico.
¿En qué consiste?: Eliminar toda vía de comunicación (bloqueo en redes, no llamadas, no ver fotos). ¿Por qué funciona?: Al eliminar el estímulo (las "migajas" o breadcrumbing), impides que el cerebro reciba esos pequeños picos de dopamina que mantienen vivo el ciclo. Es un síndrome de abstinencia real.

2. Identificar la "Falsa Esperanza"

El refuerzo intermitente se alimenta de la esperanza de que "la versión buena" de la persona vuelva y se quede para siempre.

EJERCICIO PRÁCTICO:

Haz una lista de los momentos de frialdad, las desapariciones y cómo te sentiste en ellos. Cuando tu cerebro intente recordar solo lo bueno (lo cual hará para convencerte de volver), lee esa lista. Debes ver a la persona por lo que hace habitualmente, no por su potencial o por sus momentos excepcionales.

3. Gestionar la Abstinencia Emocional

Cuando intentas romper el ciclo, sentirás una ansiedad intensa, vacío y una necesidad impulsiva de contactar a la persona.

ESTRATEGIA PRÁCTICA:

No tomes decisiones basadas en la ansiedad de ese momento. Usa la técnica de "ESPERAR 15 MINUTOS". Cuando sientas la urgencia de escribirle, comprométete a esperar; usualmente el pico de ansiedad baja tras un rato.

4. Reenfocar la Dopamina

Tu cerebro está acostumbrado a niveles extremos de dopamina (el alivio tras la angustia). Para sanar, necesitas buscar placer en actividades estables y tranquilas:

• Hacer ejercicio (libera endorfinas).
• Retomar hobbies que abandonaste
por estar pendiente del teléfono.
• Rodearte de personas que tengan un
apego seguro (amigos o familiares
que son constantes y predecibles).

5. Trabajar en el "Hambre Emocional"

A men**o, caemos en estos ciclos porque hay una carencia previa o una herida de abandono (como mencionamos en conversaciones anteriores sobre la ansiedad por separación). Pregúntate: ¿Por qué acepto migajas? ¿Qué miedo se activa cuando esta persona se aleja?

Sanar la autoestima es clave para que, la próxima vez que alguien sea intermitente contigo, tu respuesta sea el desinterés en lugar de la obsesión.

6. Aceptación del "Cierre"

En estas relaciones, rara vez hay una conversación de cierre satisfactoria porque la otra persona suele evitar la responsabilidad. Tienes que aprender a darte el cierre tú mismo/a: aceptar que la inconsistencia de la otra persona es toda la respuesta que necesitas.

Entiendo perfectamente que por un lado, la mente se queda atrapada en un bucle lógico intentando descifrar el "enigma" de la otra persona, y por otro, el cuerpo siente un terror profundo ante el vacío que deja su ausencia. Aquí te explico cómo abordar estos dos frentes para que dejen de alimentarse entre sí:

1. Para soltar la obsesión de "entender" al otro.

Es común pensar: "Si tan solo entiendo por qué lo hace, podré arreglarlo o podré estar en paz". Pero en psicología cognitiva, la respuesta suele ser más cruda: "No es falta de amor, es falta de estructura: La mayoría de las personas intermitentes actúan así por su propio caos interno (miedo al compromiso, estilos de apego evitativo o rasgos narcisistas). NO DESAPARECEN PORQUE TÚ HAYAS HECHO ALGO MAL, sino porque su capacidad de gestionar la intimidad es limitada".

La respuesta es su conducta, no sus palabras: Sus palabras dicen "te quiero", pero su conducta dice "me voy cuando quiero". CREE A LA CONDUCTA. La inconsistencia es la respuesta definitiva. No hay un mensaje oculto que descifrar; LA INTERMITENCIA ES EL MENSAJE.

2. Para enfrentar el miedo a la soledad

Ese miedo suele ser una respuesta de tu "niño/a interior" que se siente desprotegido. En el refuerzo intermitente, la otra persona se convierte en el "oxígeno" y cuando se va, sientes que te asfixias.

PRÁCTICA:

Diferencia entre soledad y desintoxicación: Lo que sientes ahora no es una soledad real y eterna, es el síndrome de abstinencia. Tu cerebro está gritando porque le falta el estímulo químico al que lo acostumbraste.

PRÁCTICA:

Habita el vacío: En lugar de correr a buscar a esa persona para calmar la ansiedad, intenta quedarte con la sensación. Siéntala en el cuerpo (¿está en el pecho? ¿en el estómago?). Al no huir de la sensación, le demuestras a tu sistema nervioso que puedes sobrevivir sin esa persona. La soledad no te va a destruir, pero la intermitencia sí te está desgastando.

UN PASO PRÁCTICO PARA HOY: Cambia la pregunta.

En lugar de preguntarte "¿Por qué se fue?" o "¿Cuándo volverá?", pregúntate: "¿Qué tipo de vida quiero yo? ¿Una vida de ansiedad constante esperando un mensaje, o una vida de paz con alguien que no me haga dudar?"

El miedo a estar solo es el combustible del que se alimenta la persona intermitente. Cuando aprendes a estar contigo y a validar tu propio dolor sin necesitar que el "verdugo" venga a consolarte, el ciclo se rompe.

CONTRA LA ANGUSTIA

Es completamente normal que la angustia física gane la partida. En el refuerzo intermitente, la angustia no es "solo mental"; es una respuesta biológica de tu sistema nervioso que está en modo de supervivencia (lucha o huida). Tu cuerpo detecta la ausencia de la otra persona como una amenaza vital. Para manejar esa angustia física mientras atraviesas el síndrome de abstinencia, aquí tienes algunas herramientas de regulación del sistema nervioso:

PRÁCTICAS:

1. Técnicas de "Aterrizaje" (Grounding)

Cuando la angustia sube, tu mente viaja al futuro (miedo a la soledad) o al pasado (por qué lo hizo). Tienes que traer a tu cuerpo de vuelta al presente:

• Hielo o agua fría: Sujeta un cubo de hielo en la mano o mójate la cara con agua muy fría. El choque térmico "reinicia" el nervio vago y obliga a tu sistema nervioso a salir del bucle de angustia.
• Peso físico: Pon una manta pesada o un cojín sobre tu pecho/estómago. Esa presión le dice a tu cerebro que estás "a salvo" y ayuda a calmar la sensación de vacío físico.

2. La técnica de "Contenerse a uno mismo"

Esta angustia es como la de un niño que busca a su cuidador.

PRÁCTICA:

Autocompasión física: Cruza los brazos y date un abrazo firme, o pon una mano en tu corazón y otra en tu abdomen. Respira sintiendo ese contacto. Suena simple, pero libera oxitocina, que es la hormona que contrarresta el cortisol (la hormona del estrés que te está inundando ahora).

3. Entiende la "Falsa Alarma"

Cuando sientas ese n**o en el estómago o la opresión en el pecho, di en voz alta: "Esto es una respuesta química, no es una premonición de que me quedaré solo/a para siempre".
Es importante que le quites el poder de "verdad absoluta" a la sensación física. Es solo tu cuerpo procesando la falta de una "droga" emocional.

4. No te juzgues por los pensamientos
Los pensamientos intrusivos ("¿estará con otra?", "¿por qué me hace esto?") son el intento de tu cerebro por calmar la angustia física buscando una explicación.

PRÁCTICAS:

• Visualización: Imagina esos pensamientos como nubes que pasan. No intentes detenerlos, pero no te subas a la nube. Deja que la angustia física esté ahí sin intentar "resolverla" pensando.
• Un pequeño ejercicio para ahora mismo: Siéntate con los pies bien apoyados en el suelo. Presiona tus talones contra el piso y siente la solidez de la tierra. Respira contando 4 segundos al inhalar y 6 al exhalar. La exhalación larga le indica a tu corazón que puede bajar el ritmo.

¿Sientes que esa angustia se concentra en algún lugar específico, como el pecho o la garganta? Identificar el punto exacto a veces ayuda a que pierda un poco de fuerza.

Fuente: Dutton, D. G., & Painter, S. (1981). Traumatic bonding: The development of emotional ties in mistreated and abused women

Imagina que tu cerebro es un bosque denso. Cada vez que tienes un pensamiento, es como si caminaras a través de la malez...
04/01/2026

Imagina que tu cerebro es un bosque denso. Cada vez que tienes un pensamiento, es como si caminaras a través de la maleza. Si pasas por el mismo lugar una y otra vez, aplastas la hierba, quitas las ramas y eventualmente creas un sendero claro. Si sigues caminando por ahí, ese sendero se convierte en un camino de tierra, luego en una carretera pavimentada y finalmente en una autopista de alta velocidad.

Esto no es una metáfora poética; es biología pura. Se llama Neuroplasticidad.

Nuevas investigaciones confirman que cuando te enfocas intencionalmente en lo bueno de tu vida, tu cerebro literalmente se "recablea". Al igual que levantar pesas fortalece tus músculos, repetir pensamientos de gratitud y esperanza fortalece físicamente las conexiones neuronales asociadas con esas emociones.

¿Cómo funciona el mecanismo? Tu cerebro es una máquina de eficiencia. Quiere ahorrar energía. Si pasas el día quejándote, preocupándote o buscando defectos, tu cerebro dice: "Ah, esto es lo que hacemos aquí", y dedica recursos a fortalecer los "caminos de la negatividad". Con el tiempo, ver lo malo se vuelve automático, rápido y sin esfuerzo. Te vuelves un experto en detectar amenazas.

Pero, lo opuesto también es cierto.

Cuando te obligas (y al principio requiere esfuerzo) a buscar lo bueno, a agradecer, a ver la lección en el error, estás construyendo nuevos circuitos.

Fortalecimiento de Rutas Positivas: Practicar la gratitud o afirmaciones positivas crea conexiones sinápticas que hacen que acceder a sentimientos de alegría sea más fácil en el futuro.

Cambio de Configuración Predeterminada (Default Mode): Con el tiempo, tu cerebro deja de escanear el mundo en busca de problemas y empieza a escanearlo en busca de posibilidades. La positividad deja de ser un esfuerzo y se convierte en tu estado natural.

Ojo: Esto no se trata de "positividad tóxica" ni de ignorar los problemas reales o el dolor. Se trata de entrenar a tu mente para que, incluso en medio del caos, sea capaz de ver el panorama completo, incluyendo las soluciones y las cosas que sí funcionan.

🌿 LA ESTRATEGIA VITALÍZATE: GIMNASIO MENTAL

¿Quieres cambiar tu cableado? Aquí tienes tu rutina de ejercicios neuronales:

Micro-Dosis de Gratitud: No esperes a que pase algo extraordinario. Agradece el café caliente, la cama cómoda o el sol. Estos pequeños "likes" mentales suman.

Desafía el Pensamiento Automático: Cuando te escuches diciendo "No sirvo para esto", corrígelo conscientemente a "Estoy aprendiendo a hacer esto". Ese pequeño cambio desvía el tráfico neuronal hacia una ruta más útil.

Rodéate de "Ingenieros Positivos": Las neuronas espejo copian lo que ven. Si te rodeas de gente que busca soluciones, tu cerebro aprenderá a hacerlo también por imitación.

Consumo Consciente: Lo que lees y ves en redes sociales es alimento para tu mente. ¿Estás nutriendo el miedo o la esperanza?

Recuerda: Tu cerebro no es fijo, es plástico. Tú eres el arquitecto de tu propia experiencia. ¿Qué carreteras vas a construir hoy?

Fuente: Neuroplasticidad y Psicología Positiva; Estudios sobre Gratitud y Estructura Cerebral.

LA PIEDRA QUE NO QUERÍA MOVERSETaku era el encargado del jardín del templo, y llevaba semanas molesto con una gran piedr...
03/01/2026

LA PIEDRA QUE NO QUERÍA MOVERSE

Taku era el encargado del jardín del templo, y llevaba semanas molesto con una gran piedra situada en el centro del sendero. No era pesada… pero estorbaba. Cada día la miraba con fastidio.

Un mediodía fue a ver al maestro Riku.

—Maestro, quiero mover esa piedra. Está mal colocada.

Riku lo acompañó al jardín y la observó en silencio.

—¿Quién te dijo que estaba mal?

—Nadie —respondió Taku—. Está en medio del camino. Interrumpe el paso.

El maestro sonrió.

—Entonces no interrumpe el camino. Lo crea.

Taku frunció el ceño.

—No lo entiendo.

Riku se sentó a su lado.

—El camino recto es cómodo… pero no enseña nada. Esa piedra obliga a girar, a frenar, a levantar la mirada. Sin ella, pasarías sin darte cuenta de que estás pasando.

El joven guardó silencio.

—Quiero que la observes durante tres días —dijo el maestro—. No la juzgues. Solo convive con ella.

Taku obedeció.

Durante esos días vio cómo los ancianos bordeaban la piedra despacio, cómo los niños saltaban sobre ella riendo, cómo algunos la acariciaban como si fuese parte viva del jardín.

Y entonces lo entendió.

No era un obstáculo. Era una pausa.

Cuando volvió con el maestro, inclinó la cabeza.

—No quiero moverla.

Riku asintió.

—Hay cosas en la vida que no están en medio del camino. Son el motivo de caminar distinto.

Por primera vez, Taku agradeció aquello que antes quería quitar.

Cuando Jane Goodall descubrió que la crueldad no es solo humanaDurante años, Jane Goodall creyó que los chimpancés eran ...
01/01/2026

Cuando Jane Goodall descubrió que la crueldad no es solo humana

Durante años, Jane Goodall creyó que los chimpancés eran versiones más amables de nosotros mismos.

No era una idea ingenua. Era el resultado de décadas de observación paciente en la selva de Gombe, Tanzania. Había visto afecto, cooperación, duelo, juego, cuidado maternal y vínculos sociales complejos. Todo eso la llevó a pensar que los chimpancés eran profundamente parecidos a los humanos… pero sin nuestra capacidad para la violencia sistemática.

Esa idea se rompió en la década de 1970.

Entre 1974 y 1978, Goodall fue testigo de lo que más tarde se conocería como la Guerra de los Chimpancés de Gombe. Una comunidad se dividió en dos grupos rivales. Y esos grupos no solo se separaron.

Se persiguieron.
Se emboscaron.
Se cazaron entre sí.

Uno de los grupos fue, finalmente, aniquilado por el otro.

Jane observó algo que no esperaba encontrar en la naturaleza: ataques organizados, agresiones deliberadas contra individuos aislados, asesinatos prolongados, infanticidio, mutilaciones y actos que no parecían responder a la supervivencia inmediata, sino al dominio y al control.

Ella misma lo describió como una experiencia profundamente perturbadora.

Durante años tuvo pesadillas con escenas concretas: chimpancés que habían sido compañeros durante toda la vida atacándose con una violencia que no podía reconciliar con la imagen que había construido de ellos.

No eran monstruos. No eran “malos”.
Pero tampoco eran inocentes.

Lo que Goodall comprendió —y le costó aceptar— fue algo mucho más incómodo: que la capacidad para la crueldad no es una anomalía exclusivamente humana. No nace solo de la cultura, la política o la historia. Tiene raíces biológicas más profundas.

Los animales no construyen campos de concentración.
No fabrican armas.
No organizan genocidios.

Pero sí pueden ejercer violencia sistemática, eliminar rivales, matar crías ajenas, torturar a individuos vulnerables y atacar a quienes ayer eran parte de su grupo.

No porque sean perversos. Sino porque forman parte de un mundo donde la agresión también es una estrategia.

Esto no hizo que Goodall dejara de amar a los chimpancés. Al contrario. La hizo entenderlos mejor.

Los defendió con más fuerza aún. Pero ya no desde la idealización, sino desde una comprensión más honesta de lo que son: seres complejos, capaces de ternura y de brutalidad, igual que nosotros.

Lo que esta historia revela no es que los animales sean como los humanos.

Es que los humanos somos animales.

Y que muchas de las cosas que nos gusta atribuir únicamente a nuestra “corrupción moral” forman parte de una herencia evolutiva mucho más antigua, más incómoda y más universal.

La diferencia no es que seamos los únicos capaces de hacer daño.

La diferencia es que somos los únicos capaces de justificarlo, organizarlo y perfeccionarlo.

Y por eso mismo, también somos los únicos capaces de detenerlo conscientemente.

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