26/01/2026
Sofía tiene cinco meses.
Hasta hace poco dormía cerca de su mamá.
Pero alguien les dijo que “ya era hora de pasarla a la cuna”.
La primera noche parecía ir bien.
La acostaron dormida, arropada, en silencio.
Pero a los 40 minutos…
Sofía abrió los ojos.
Oscuridad.
Silencio.
Soledad.
Su cuerpo se tensó.
Buscó con las manos… nada.
Y entonces lloró.
No de costumbre.
Lloró asustada.
Su mamá entró, la cargó, la calmó.
Volvió a dormir.
La volvió a dejar en la cuna.
Y la historia se repitió.
Una y otra vez.
Toda la noche.
🧠 Lo que Sofía no puede entender aún
Es que está “a salvo aunque no vea a mamá”.
A los cinco meses, el cerebro infantil no tiene la capacidad neurológica de regular el miedo, la separación y el despertar en soledad.
Cuando se despierta entre ciclos de sueño —como todos los seres humanos—
su sistema nervioso espera encontrar lo mismo que al dormirse.
Y cuando no está…
se activa la alarma.
💓 No es dependencia. Es inmadurez neurológica normal
Sofía no se despierta porque la cuna sea mala.
Se despierta porque su cerebro aún necesita:
contacto
olor
respiración cercana
regulación externa
Eso es biología, no hábito.
🌙 Dormir sola no la tranquiliza. Dormir acompañada sí
Cuando Sofía duerme cerca:
sus despertares son más breves
el llanto disminuye
vuelve al sueño con mayor facilidad
No porque “no aprenda”.
Sino porque su sistema nervioso puede descansar.
🪶 El colecho no interfiere con el desarrollo
Lo acompaña.
Hasta que el cerebro madura.
Hasta que el miedo disminuye.
Hasta que ya no necesita comprobar, al abrir los ojos, que no está sola.
Esa noche, Sofía durmió junto a su mamá.
No del tirón.
Pero sin miedo.
Y su mamá entendió algo esencial:
no estaba retrocediendo.
Estaba respetando una etapa del desarrollo.
✨ Dormir separados no siempre es dormir mejor.
✨ El miedo también despierta.
✨ Y acompañar, muchas veces, es la mejor forma de cuidar el sueño.
Dr. David Barreto - Experto en sueño infantil.