21/02/2026
A pesar de que la psicología autodenominada científica atraviesa una crisis estructural de replicabilidad, no ha querido renunciar al significante “evidencia”, que remite de inmediato al imaginario positivista: la ciencia como sinónimo de infalibilidad, el método más confiable para generar conocimiento… y también el más vendible.
Pero la evidencia en psicología está lejos de alcanzar el estatuto científico. Su principal falla: la falta de replicabilidad, pilar básico para validar el conocimiento, que exige que los resultados puedan repetirse en contextos similares. Y sin embargo, el término “evidencia” se sigue usando con entusiasmo publicitario, a diestra y siniestra.
La psicología científica actual ya nos enseñó el truco: basta con unas mediciones intrasujeto: el mismo paciente antes y después de la sesión, y ¡Voilà!, tenemos “evidencia”. No importa que sea irrepetible, sesgada o imposible de replicar: se imprime en la gráfica y se vende como ciencia.
Siguiendo la moda, lanzamos el PSICOANÁLISIS BASADO EN EVIDENCIA™:
La mejor manera de demostrar que el malestar del síntoma puede ser forzado a convertirse en números y así responder a la fetichización teológico‑medieval de que los números son la clave última para comprender la naturaleza.
Ofrecemos:
✓ Escalas de angustia pre‑interpretación y post‑interpretación.
✓ Gráficas del inconsciente en tiempo real.
✓ Interpretaciones exitosas medidas con escalas que inventamos nosotros mismos.
En el mundo académico actual, la palabra evidencia se ha vuelto tan ligera que no pesa más que un folleto publicitario. La psicología, atrapada en su crisis de replicabilidad, ha demostrado que es “inaceptablemente fácil publicar evidencia estadísticamente significativa que concuerde con cualquier hipótesis” (Simmons et al., 2011). Si hasta la telepatía pudo ser validada con p‑values (Bem, 2011), ¿por qué no el inconsciente?
El Open Science Collaboration (2015) mostró que solo el 36% de los estudios replicados alcanzaban significación estadística. Makel et al. (2012) revelaron que el 98.93% de la literatura psicológica jamás intentó replicar nada. Y Protzko et al. (2023) confirmaron que, tras una década de reformas, la replicabilidad no ha mejorado de forma significativa. Es decir: la crisis sigue igual, pero ahora con pre-registro.
Si la psicología científica ya convirtió la evidencia en simulacro propagandístico, el psicoanálisis también puede hacerlo… y con más estilo.
¡¡LLAME YA!!
Informes: Roberto Reyes