25/01/2026
Las infecciones de origen dental son mucho más peligrosas de lo que la mayoría de las personas imaginan o saben. En una infección dental pueden surgir complicaciones que ponen en riesgo la vida del paciente y poca gente lo sabe y, peor aun, muy contados pacientes acuden al dentista de forma preventiva.
La angina de Ludwig es una celulitis infecciosa, rápidamente progresiva y potencialmente mortal, que compromete de manera bilateral los espacios submandibular, sublingual y submentoniano. Se caracteriza por una diseminación difusa a través de los planos fasciales, sin formación inicial de absceso, lo que explica su evolución agresiva y la dificultad en su control temprano.
El proceso inflamatorio genera un edema masivo del piso de la boca, elevación posterior y superior de la lengua, induración de los tejidos blandos cervicales y compromiso progresivo de la vía aérea. A diferencia de otras infecciones profundas del cuello, el principal riesgo vital en la angina de Ludwig no es la sepsis inicial, sino la obstrucción respiratoria aguda, que puede desarrollarse de manera súbita.
Clínicamente, los pacientes suelen presentar dolor intenso, disfagia -dificultad para deglutir-, odinofagia -ardor o dolor al tragar-, trismus -dificultad para abrir o cerrar la boca-, salivación excesiva, disfonía -dificultad para hablar- y dificultad respiratoria, acompañados de fiebre y malestar general. Al palpar la zona del cuello no es perceptible un absceso, ya que la infección se ha esparcido entre los tejidos. La tomografía computarizada con contraste es el estudio de elección para evaluar la extensión del compromiso de los espacios fasciales y descartar colecciones purulentas.
Desde el punto de vista clínico, la reacción temprana y la derivación inmediata a cirugía oral y maxilofacial son fundamentales en los casos sospechosos de angina de Ludwig. La evidencia científica indica que prolongar el manejo en el consultorio odontológico, sin control avanzado de la vía aérea ni soporte hospitalario, incrementa significativamente el riesgo de obstrucción respiratoria, diseminación de la infección y compromiso sistémico, poniendo en peligro la salud y la integridad del paciente. Por ello, ante la presencia de signos de alarma como edema submandibular progresivo, elevación del piso de boca, disfagia o dificultad respiratoria, el tratamiento definitivo no debe retrasarse, y la referencia urgente a un entorno hospitalario especializado constituye la conducta clínica más segura y respaldada por la literatura.