18/10/2022
¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻?
Todas las personas se sienten tristes o decaídas de vez en cuando, pero estos sentimientos desaparecerán en poco tiempo. La depresión, también llamada “depresión clínica” o “trastorno depresivo mayor” es diferente. La depresión puede causar síntomas graves que se derivan de cómo se siente, piensa y coordina actividades diarias como dormir, comer o trabajar. Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, sin importar la edad, la raza, los ingresos, la cultura o el nivel educativo. Hay investigaciones que sugieren que los factores biológicos, genéticos, ambientales y psicológicos desempeñan una función en la depresión.
La depresión puede ocurrir conjuntamente con otros trastornos mentales y otras enfermedades como diabetes, cáncer, enfermedad cardíaca y dolor crónico. La depresión puede empeorar estos problemas de salud y viceversa. Algunas veces, los medicamentos que se toman para estas enfermedades ocasionan efectos secundarios que contribuyen a los síntomas de la depresión.
¿𝐂𝐮𝐚́𝐥𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐞𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐭𝐢𝐩𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧?
Dos de los tipos frecuentes de depresión son:
𝗗𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿, que implica síntomas de depresión la mayoría del tiempo durante lo menos dos semanas. Estos síntomas interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar y comer.
𝗧𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝘃𝗼 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲 (distimia), que a menudo incluye síntomas de depresión menos graves que duran mucho más tiempo, generalmente por lo menos durante 2 años.
¿𝗖𝘂𝗮́𝗹𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝘀𝗶́𝗻𝘁𝗼𝗺𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻?
Entre los síntomas frecuentes de la depresión se incluyen los siguientes:
sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o “vacío”;
sentimientos de desesperación o pesimismo;
sentimientos de irritabilidad, frustración o intranquilidad;
sentimientos de culpabilidad, inutilidad o impotencia;
pérdida de interés o placer en las actividades y los pasatiempos;
fatiga, disminución de energía o sensación de que está más lento;
dificultad para tener, recordar o tomar decisiones;
dificultad para dormir, despertarse temprano en la mañana o dormir demasiado; cambios en el apetito o en el peso sin haberlos planificado; dolores y molestias, dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos sin una causa física aparente, o que no se alivian ni con tratamiento; intentos de suicidio o pensamientos sobre la muerte o el suicidio.