13/01/2026
Hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, vale la pena detenernos a desmontar algunos mitos que siguen haciendo mucho daño.
La depresión no es manipulación, no es victimismo, no es flojera, y no se resuelve con un “anímate y ya”. Uno de los errores más comunes es creer que la depresión se supera solo con esfuerzo. Como si la persona no estuviera ya esforzándose todos los días para levantarse, funcionar, no aislarse del todo, no rendirse. Decir “solo es cuestión de voluntad” no motiva: culpabiliza. Hace sentir que, además de estar mal, estás fallando como persona.
También es un mito pensar que nadie necesita tratamiento o medicación, que eso es exagerado o innecesario. La depresión no es igual para todos. Hay casos donde la psicoterapia es suficiente, y otros donde el tratamiento farmacológico es una herramienta de apoyo, no un signo de debilidad ni de “no esforzarse lo suficiente” . Negarlo o descalificarlo puede retrasar la recuperación y prolongar el malestar.
La depresión no siempre se ve como tristeza constante. A veces aparece como irritabilidad, cansancio extremo, desconexión emocional, vacío, apatía o una sensación persistente de estar sobreviviendo en automático. Muchas personas parecen “funcionales” por fuera, mientras por dentro todo pesa y agota.
Hablar de depresión con responsabilidad implica escuchar sin juzgar, dejar de minimizar el dolor ajeno y entender que nadie elige sentirse así. Acompañar no es dar soluciones rápidas, es estar, creer, sostener y respetar los tiempos del otro.
Psic. Jonathan Olivera