01/02/2021
Decisiones
Cuando las decisiones que tomamos en la vida son tomadas con consciencia, nos damos cuenta de la magnitud de responsabilidad que representa y sus consecuencias. Tenemos el control para analizar los pros y contras de cada una de las posibilidades antes de dar el paso. Se genera la confianza de que siempre se abrirán nuevos caminos si no sale como lo planeado; percibimos las infinitas oportunidades a elegir.
Cuando las decisiones se toman con consciencia sabemos que no existen las malas decisiones, como podrían opinar otros o hacernos sentir, peor aún, cuando nosotros mismos nos juzgamos. Sino son las que reconocemos como prioridad; las que nos hacen sentir ligeros, funcional, seguros, tranquilos o contentos.
Cuando las decisiones se toman con consciencia y al final no salen como lo esperado, no es que se haya tomado una mala decisión, muchas cosas no dependen de uno, no tenemos una bola de cristal para saber el futuro. Es percibir, saber y recibir las consecuencias como experiencias.
Cuando las decisiones se toman con conciencia sabemos que existen caminos negativos y crueles para uno mismo y positivos y asertivos que a nuestra vida le daría sentido. Es válido cualquiera de ellas siempre y cuando solucione lo que aqueja. ¿Comodidad y seguridad? ¿Valores y moral? O tal vez seguir los sueños e ideales en búsqueda de la felicidad.
Cuando las decisiones se toman con consciencia conducen a la aceptación, dejando atrás la resignación, la inconformidad y la molestia; se aleja el silencio, el vacío y la tristeza; las indecisiones, los pleitos y discusiones. Dejamos de repetirnos mil veces que es lo correcto para creerlo, con la idea de que algún día nos convenceremos. Paramos el suplicar al Universo que nos haga milagros, en vez de agradecimientos.
Nery Sosa