14/05/2026
¿Qué si soy fuerte?
Vi cerrar un ataúd que se llevaba media vida mía… y aun así tuve que seguir respirando.
Porque perder a alguien que amabas no es simplemente decir adiós.
Es sentir cómo una parte de tu mundo se apaga mientras todo alrededor continúa como si nada hubiera pasado.
Y qué injusto parece a veces el mundo en esos momentos.
La gente sigue haciendo planes, riendo, viviendo… mientras tú intentas entender cómo seguir adelante con un vacío tan grande dentro del pecho.
Decir adiós significa despedir rutinas, conversaciones, abrazos, recuerdos y una versión de ti que existía cuando esa persona todavía estaba.
Hay ausencias que no terminan en el cementerio.
Se quedan viviendo en la mesa vacía, en las fechas importantes, en las canciones, en los silencios y en cada momento donde quisieras contar algo… y recuerdas que ya no está.
Y aun así, la vida te obliga a continuar.
A levantarte.
A responder mensajes.
A trabajar.
A sonreír algunas veces, aunque por dentro sigas roto.
Por eso sí, eres fuerte.
No porque nunca hayas llorado, sino porque seguiste viviendo aun cuando el alma se sentía cansada de tanto dolor.
La verdadera fortaleza no siempre hace ruido.
A veces se parece más a sobrevivir en silencio.
A respirar hondo para no derrumbarte frente a otros.
A seguir adelante llevando una tristeza que nadie más puede medir.
Con el tiempo aprendemos a convertir el amor que quedó en recuerdos, en enseñanzas y en la fuerza para seguir honrando a quienes ya no están. Llega un día donde entiendes que el amor verdadero no termina con la ausencia.
Porque quienes marcaron profundamente nuestra vida no se van por completo.
Siguen viviendo en nuestra memoria, en nuestras costumbres y en todo aquello que dejaron sembrado en el corazón.🦋